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Hasta hace poco

He tenido un día muy normal, muy cotidiano. Solo hubieron cosas que, con el ir viendolas, fueron haciendome cambiar de parecer.

Todo era común, despertarme con el sonido del despertador.
Pero todo cambió cuando me dí cuenta que estoy vivo y estoy despertando con una sonrisa.
Todo sigue siendo común, yendo al trabajo.
Pero cambió ese momento cuando pude encontrarme disfrutandome a mi mismo y estando presente.
Todo continuaba cotidiano, acercandome a una ventana, mientras trabajaba.
Pero dejo de serlo cuando me encontre mirando al sol, sintiendo su calor y sabiéndome presente.

Todo el día pareció cotidiano. Pero cambio cuando yo elegí estar presente y estar como yo quiero estar.
Pueden provocarme para que pierda mi sonrisa. Pero yo soy el único que elije aceptar esa provocación y perderla... o no.

Todo siempre lo ví cotidiano; hasta hace poco. Que me empece a ver especial, sabiéndome único e irrepetible; con mi propia posibilidad de elección, eligiendo mi modo de ver mi mundo, y de  como latir mi conrazón en este, mi mundo.

Todo parecía... pero no lo era -solo que yo no lo sabía-.
Antes parecía, pero era porque no estaba conmigo.
Ahora puedo saber cual es mi verdad, que yo soy yo; y que nada ni nadie puede elegir por mi.
Si yo no me abandono, nadie puede reclamar mi espacio ni mi forma de ser y hacer.

Matías Hugo Figliola

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