Ir al contenido principal

No escondas tu corazón

Jarabe de palo dice: "no escondas tu corazón", en uno de sus temas.

Y yo solo podría decir que es verdad; es tan obvio. Pero hemos estados enseñados a lo opuesto, a esconder nuestro corazón y a los sentimientos que están en él y relacionados con él.
Fuimos enseñados a esconder, a atacar y a defender. A pensar que todos nos atacan y que nos mienten.
Nos enseñaron a desconfiar de quien nos abraza, de quien nos dice que nos ama; de quien sonrie y sus ojos brillan.

Yo he sido así, Yo sigo siendo, algunas veces, así.
Cuesta ver la verdad; respetar al corazón y el sentir que el tiene. Ser fiel a uno mismo, y al corazón, y decir y hacer como siente tu corazón.

También aprendí que nadie puede lastimar mi corazón. Nadie ni nada.
El dolor lo siento yo por mi sentir, no porque el otro pueda llegar a lastimarlo.
Créeme, lo digo por propia experiencia. He pensado tantas veces que el otro me ha lastimado, y lo he atacado por ello; cuando en verdad es mi dolor de no ser correspondido o ser sentido a mismo nivel-vibración.

Volviendo a lo dicho por esta banda; no podría ser mas simple y obvio. ¿Y que problema hay que no sepamos como ser así?
Tenemos todo el tiempo, de esta vida (y quienes creen de muchas más) para aprender a comuncarte desde el corazon. Si hemos aprendido a esconderlo, a defendernos, a atacar, a desconfiar entre otras cosas porque no podemos dedicar, desde el momento YA a aprender a comunicarnos desde el corazón.

Que es lo peor que te puede pasar?, es tu pensamiento (ha sido el mio); y he comprendido que no hay nada "peor" que pueda pasar.
Si te manejas desde ese lugar divino todo es bello; y si alguien se aleja solo es porque no esta a tu misma vibración o misma sinfonía... no es nada personal.

Se que parece raro, pero no es nada personal. Por ello te digo, como dice Jarabe de palo, "No escondas tu corazón". Que si fuésemos todos con esa filosofía, que bello mundo amoroso crearíamos en sociedad.

Y como este es el fin de esta semana, les digo a quien me lee y quien no me lee también "los amo".
Sonrían y usen el corazón mas que solo para latir y esconderlo. Víbrenlo, hagan en relación a ese bello sentir.

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...