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La ira, la mosca y la promesa de repetición

Contaba de forma regresiva,
como se cuenta cuando esta por haber una explosión.
Contaba de forma agresiva,
como se cuenta cuando dentro de uno hay rencor.

Contaba solo por contar,
contaba para hacer tiempo y no matar.
La ira lo tenía aferrado,
y el contaba, para no ser mal aconsejado.

Contaba y no pudo aguantar,
se paro y mato a la mosca que volaba.
La mato porque revoloteaba en su comida hace un rato ya,
porque hizo el intento de no matarla, pero muerta yace ya.

Ahora, sigue su comida,
con la pena de haber matado a una mosca.
Con la ira feliz en su hombro,
habiendo aconsejado y obtenido su logro.

Y todo paso en pequeñisimos segundos,
una comida, una mosca y los impulsos.
Y él sabe que volvera a pasar,
solo espera que la ira no vuelva a ganar

Matías Hugo Figliola

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