Ir al contenido principal

Nuevo año o Nuevo comienzo

Y dicen: "Año nuevo, vida nueva".
Y yo digo, porque esperar a que termine el año para tener un nuevo comienzo, para elegir un nuevo acontecer; permitirme elegirme, o trabajar en saber que es esa palabra "elegirme".

Y ha pasado un año, trescientos sesenta y cinco dias; han pasado ocho mil setecientas sesenta horas. Tan solo transcurrieron quinientos veinticinco mil seiscientos minutos.
Han pasado muchisimos momentos de eleccion; de eleccion en, y a, uno mismo.

Has dejado pasar todos esos momentos, esperando que este, que se aproxima, sea el momento del cambio. Pero siendo ese cambio no buscado por uno ni deseado por uno; solo pedido desde la demanda.
Y pretendes que el cambio se de, y si no es así reniegas e increpas al "año nuevo" con todos los nombres, apodos, adjetivos y hasta injurias que por tu mente cruzan.

¿Y que, o quien, determina que el año nuevo es en esta fecha?
¿Y porque les hicimos caso?
¿Y porque seguimos en ese ciclo?.

Y el nuevo comienzo, esta determinado por uno. El nuevo comienzo es DESDE uno, POR uno y PARA uno. No se puede crear nada si no estamos parados en nosotros mismos, habitándonos.
La elección debe ser consiente y eligiéndola desde nosotros mismos.

Dar el poder al afuera; a los mandatos y los cronogramas puestos por el humano. Dar ese poder, el poder de vivir, al otro. A las cosas, personas u objetos, que nosotros mismos le damos poder; o a las cosas que nos dominan, como el miedo, la ira, el rencor, la envidia, el remordimiento entre otros, y elegimos ausentarnos. Elegimos no habitarnos.

El nuevo comienzo no debe esperarse; debe elegirse.
El nuevo comienzo no tiene fecha ni hora; solo tiene un plano, el presente. La existencia eterna.
El nuevo comienzo no radica en el afuera; radica en el interior, es el único lugar donde el cambio existe y es posible.

Esperando un año, se pasaron millones de inhalaciones y exhalaciones, y el cambio no llego; porque yo no se lo elegí.
Cuanto tiempo mas se puede pasar en este ciclo de latencia abandónico, me pregunto; sin querer ver la respuesta, aunque pasa frente a mi todos los días, en muchos momentos.

¿Para que dar el poder afuera?
¿Para que permitir que alguien o algo elija por nosotros?
¿Para que estamos existiendo si no es para vivir?
¿Para cuando este cambio. Para cuando este regalo a uno mismo?
¿Estas dispuesto?

Feliz nuevo comienzo para los que lo desean y accionan para ello.
Feliz nuevo comienzo, ahora mismo; ya que esperar un segundo es demasiado tiempo; es una eternidad el ausentarse un segundo de uno mismo.

Amor, paz, armonía, gozo y unión.
Habitar el propio espacio.
Les deseo un feliz nuevo comienzo.

A-mor -sin muerte-
A-dios -te encomiendo a dios- (te encomiendo a tu mejor parte, a tu parte divina de ti  mismo que habita en tí)

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...