Ir al contenido principal

En mis noches, en mis mañanas

Salio el sol, con el ha salido mi vida del letargo de mi sueño.
Acabo de revivir; de nacer en esta vida que me ha de transcurrir tan solo por veinticuatro horas.
Ayer he creído que me moria, todo estaba asi demostrado. Habia logrado relajarme y distenderme.
Había soltado mi vida, había hecho mi propio velorio. Solo asistí yo, pero para mi había sido bello momento, no necesitaba a nadie mas.
De a poco iba cansándome y en un momento... todo se calmo.

Pensé había llegado; y no fue así. Hoy abrí mis ojos.
Fui yo solo quien me recibió a la vida, no necesitaba a nadie mas.
Inspire mi primer aire y con el toda mi vida y mi historia, que había quedado flotando frente a mi a la espera de mi renacer.

Hoy tengo esta vida. Hoy, al menos por hoy estoy vivo y por ello me siento dichoso.
No me hago problemas por mi muerte, me ocupo de mi vida; es tan corto mi tiempo aquí...

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...