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Lo que contó

Contó una señora mientras que con calma y parsimonia tejía unas ropas para quien las quisiera.
Contó que la niñez no es solo una etapa, que es un modo de encarnar la vida. Que el sol nunca se oculta, solo que nosotros dejamos de verlo y creemos que se nos oculto.
Que el ciclo de la vida es algo tan majestuoso como el dar a luz, como ver florecer a una bella orquídea; tan majestuoso como ver el cambio de verano a otoño y con el el caer de las hojas con sus tonalidades rojas y naranjas, pintando el suelo de las veredas y calles.
Contó que la sonrisa es el perfecto liberador, si esta esta creada por el amor.
Que la vejez es el desarrollo total del fruto interno, con sabor amargo o dulce; ese sabor lo damos nosotros mismos a nuestra vida, con las elecciones que tomamos al vivirla.
Contó que la muerte es otro nacimiento mas, no hay que hacerse tanto problema.

Eso solo contó en ese momento cuando justo llegaron unos niños a pedirle unos chalecos, ya que el clima estaba refrescando.

Esto contó la señora, en este momento. Permanecí a su lado, aprendiendo a tejer y aprendiendo a vivir. En otros momentos contó otras cosas, que servirán par otra historia.

Matías Hugo Figliola

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