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Vivir

No existe otro momento que el presente, por ello se debe de vivir con la magnificencia de la eternidad.
Es funcional visualizar un futuro, pero siempre estando parado en este presente. Tener en mente tus deseos, y alimentarlos; siendo la mejor forma de hacerlo el estar en el presente y obrar a cada acción en pos de ellos.

Este mandato que tenemos de mirar hacia atrás y hacia adelante nos fue inculcado por nuestros padres y ellos lo recibieron de sus padres; y esta soga de mandatos se remonta a muchísimo tiempo.
Es posible ver que son mandatos externos del propio ser humano porque siendo niños vivimos en el presente, no estamos atentos a otros tiempos que no sea el que se esta viviendo.

Hay que permitirse recordar el pasado, no vivirlo.
Hay que permitirse visualizar el futuro -dentro de uno-, no vivirlo.
Hay que permitirse habitar el presente, y vivirlo.

Es que desde otros lugares, que no sea el acá y el ahora, uno se abandona a uno mismo a la añoranza de un pasado y al deseo voluble de un futuro. Y le da el control de su propio cuerpo al miedo, el cual dice que lo que nos paso nos va a volver a pasar; que hay que refugiarnos, atacar y defendernos.
Vivir una vida sin vida.

Matías Hugo Figliola

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