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Ying-Yang ... y el tao

En una charla con un amigo, el cual me planteaba el vivir de modo taoista me pude dar cuenta de algo que no había frenado en dilucidar de forma consciente.

El ying y el yang son los opuestos. Y cada uno esta conformado por el otro, en justa proporción.
Es decir, el bien y el mal están unidos y están proporcionalmente equilibrados. También el perdón y el rencor; la carencia y abundancia. La tristeza y la alegría y otros ejemplos más.

Lo que esta vez ví, de forma clara es que esa es la dualidad humana, es la representación del estado humano en su hacer-andar cotidiano.
El tao es la senda. En la senda esta la conciencia, el desapego y el hacer en libertad.

El ying y el yang es donde el ego existe, es el andar del ego.
El tao es donde radica la conciencia, es el momento -y lugar- donde el ser humano es consiente de su existencia y vive la experiencia del vivir.
El ying es el exceso, el yang es la carencia; el tao es la unidad.
El tao es el justo medio, por sobre esta dualidad en constante desequilibrio.

El tao es una linea delgada, en la cual uno debe andar en equilibrio (dentro de uno) para no desbordar y caer a la carencia o necesidad; en caer al ego y sus necesidades.
El tao es la conciencia divina de todas las cosas. Es la liberación de todo adjetivo de toda cosa; es la percepción de las cosas por lo que son, sin intoxicarlas con emociones -que son el ego-.

Eso fue lo que pude ver, en esta charla con este amigo. Cosas que sabia de otros lados, cosas que pude comprenderlas desde este lugar también.
Es el concebir que todo es lo mismo. Enfocado de tantos ángulos como seres humanos existen, con la sola intención de que a todos le llegue la verdadera información.

- Por fecha 23/05/2012 - 

Matías Hugo Figliola

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