Ir al contenido principal

La enseñanza

Paso un hombre en capucha, solo se le podía ver una sonrisa maliciosa. Cargaba un bolso y pude ver que en su mano llevaba un arma filosa.
Me miro de reojo y aminoro su marcha; mi respuesta fue saludarlo cordialmente y seguir sentado pacíficamente en la gramilla.
Lentamente desvió su mirada de mi y la volvió a focalizar en su trayecto. Al irse su sonrisa estaba fija en aquella cara.
Luego de unas cuantas horas, veo que se aproxima un hombre; yo continuo en mi disfrute con la naturaleza.
Este hombre que se aproxima, lo confirmo, es el mismo encapuchado.
En su cara no hay mas una sonrisa, esta se ha ido y en vez de ella se encuentra una mueca de tristeza.
Se acerca y al verme, se quita la capucha y dice pausada y con mucha bronca.
"Iba a vengarme, iba a matar a aquellos que habían hecho lo que hicieron. Iba a devolverles con la misma moneda...
...No pude hacerlo, quise pero no pude hacerlo...
...No fue mi bondad, fue el miedo. El miedo mato a todos antes que yo; yo no llegue a hacer nada. Mato a quienes iba a matar y también a quienes no iba a matar.
Mi odio me consumió, no tengo mas nada en la vida.
Su miedo los consumió, su miedo y su culpa.
Adiós..."

Y se retiro con su andar, en ritmo sereno.
Yo no entendí mucho de lo que paso; si pude comprender que la culpa es una carga que uno mismo se pone por haber obrado como realmente sentía. Comprendí que el rencor es una energía que solo auto consume y que nada da, no nutre y nunca se sacia.
Y por ultimo comprendí que el miedo es mal consejero; que solo grita para aturdirte y someterte a el, aislándote de ti mismo y de tus deseos.

Matías Hugo Figliola


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...