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Aislados en la conexión


La gente esta aislada. La gente elije estar aislada, se separan de los demás. Ven a los otros como algo ajeno, alguien potencialmente peligroso.
No se comunican ni tienen conexión alguna. Buscan tener una distancia emocional con el otro.
Elijen mantenerse distantes, sin conectarse; se le puede decir algo lindo y no lo reciben, porque en su cabeza esta el aviso de que el otro es alguien peligroso.

Esto es algo que he estado observando este fin de semana, transitando por avenidas importantes y plazas.
La gente tiene miedo del otro, pero no por el otro en si. El miedo los tiene a ellos y les dice que el otro es alguien peligroso, que atenta contra su vida, contra su comodidad y felicidad. Mantener a distancia y no vincularse.

También he vivenciado un suceso en el cual una mujer se cayo al piso y quedo tendida allí. La gente se acercaba pero mantenía, aun en ese momento la distancia.
Hasta la misma mujer que se había lastimado fuertemente la rodilla no se conectaba; prefería mantenerse aislada en su dolor.
Si aconteció el cambio, en donde esta mujer hizo contacto visual y tuvo una respuesta física y emocional; recibió y acepto la asistencia del otro. Agarro la mano del otro, agarro también el brazo del otro, le respondió a sus preguntas y se comunicó.

Se generó un vinculo, y ese momento fue un momento divino. No digo divino relacionado a algo lindo; sino que digo divino relacionándolo con algo revelador, trascendental, siendo un momento de conexión real de dos individuos.

Fueron diversos momentos en mi fin de semana, fueron sucesos que me redespertaron en mi planteo y en mi pensar.
Fue realmente nutritivo ver ambos lados. Y fue divino poder haber generado un vinculo con alguien desconocido, del cual no se su nombre.
Solo se que fue una mujer que estaba transitando un suceso traumático, en el cual no se sintió aislada, ni abandonada. Sanamente se sintió asistida, acompañada y se permitió confiar en otro, y se relajo; y se que, aunque la rodilla la iba a seguir teniendo lastimada, al menos se sintió acompañada y cuidada, algo realmente importante y valioso.


Matías Hugo Figliola

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