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Diversidad

En este fin de semana he tenido el recordar, en varios sucesos, de que cada uno es libre de ser, elegir, pensar y sentir a libertad. Que cada uno es responsable de sus cosas. Que la opinión, creencia, modo de vida de cada cual es particular y que no se debe interferir en ello.

Lo que entendí fue que el respeto hacia el otro es algo muy valioso. Que el respetar al otro significa darle el valor de ser libre y consciente.
El dialogar es realmente valioso; el poder mantener un dialogo es la aceptación del otro como es y la, a su vez, aceptación de uno como uno es. En un diálogo es cuando, verdaderamente, se puede generar un ciclo comunicativo funcional en el que las partes comparten en su hablar, sin imponer, sin dirigir ni ordenar al otro.

Poder aceptar y soltar; poder ser y respetar. Dialogar y comunicar. Tener un momento de sincero entendimiento con el otro, sin estar esperando a su silencio para poder hacerle ver, comprender y ayudarlo a darse cuenta de que esta errado.
Es que, quien soy yo para decirle al otro que mi modo de vida, con lo que ello conlleva dentro de ese modo de vida, es correcto; que mi pensar y ver son los acertados y que mis actitudes son las precisas?. Quien es el otro, o que es el otro, para tener que aceptar eso?.
Veo al otro como un ser humano consciente o lo veo como un objeto sin posibilidad de elección ni pensar?.

Es lo que he estado viendo en diversas situaciones en este transcurso del fin de semana. Dialogar, aceptar, respetar, soltar, amar.
Comparte, interviene, ser parte de las cosas sin querer hacerlas propias.
Uno es parte del universo, no lo posee. Uno es parte de una relacion o charla o de un momento en particular, uno no lo puede poseer.
Cuando intentamos poseer algo, esto se transforma como el agua y se escurre de nuestras manos y ya no tenemos ni participamos.

Entendí que el respeto no es solo en momentos; el respeto es un modo de hacer, un modo que uno elije ser. Tambíen en comprender, aceptar y compartir.

- Por fecha 08/07/2012 - 

Matías Hugo Figliola

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