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El ver de la vida

No existe inicio. No existe fin. Solo existe el ciclo; el cual es constante y eterno, de transmutación y transformación.

Lo que nosotros vemos como una vida no es mas que un estadío más del ciclo.
La lluvia no es vida solo en la lluvia, sigue existiendo en los mares, en los ríos,  en los arroyos, en las nubes, en el valor y en el hielo.
Si nosotros vemos nuestro proceso, o sea nuestra vida, como el único suceso de existencia, estamos atrapados por el ego y el miedo y, desde ellos, nosotros vemos al todo.
Lo que tenemos, nos dice el ego y el miedo, es lo que existe ahora y lo demás es la nada. Eso sucede por varias razones, y estamos tan educados a verlo así que es difícil frenar y pensar; ver y sentir que existen más posibilidades de las que nos inculcaron.

En una charla con un hermano, me planteo una idea de "Dios" realmente interesante, que se encuentra de la mano de esto que explayo. Comento que "Dios" es el que conforma a las cosas (todo) en objetos determinados, ya sea un ser humano como un planeta o una estrella fugaz hasta un microorganismo.
Al escuchar esta idea yo me di cuenta que nosotros creamos nuestro cuerpo, ya que para mi cada quien es "Dios"; todos tenemos esa energia vital en nosotros y ese pulsar divino que existió también en el Big Bang.
"Si el Big Bang nos creo, y nosotros somos parte de él. Quiere decir que nosotros mismos somos el Big Bang, con la potencialidad que ello infiere" . Este pensar lo he despertado gracias a Antonio Porchia, habiendo leido un libro suyo.

Volviendo al inicio, que no existe, repito que, a mi ver-pensar-sentir, esta vida es solo parte del ciclo total, el cual nunca culmina y nunca comienza. Es, existe y es constante y eterno.
Vivir es lo más importante, cada segundo es el más importante. Cuando uno deja de ver al segundo que habita como el momento divino, uno se encuentra en la vida mundana de la desesperanza, la habitualidad y la carencia del Big Bang.
Pido, amorosamente, que cada cual recuerde y reviva el valor que cada segundo tiene en si y haga de él el momento divino y lo viva como si ese segundo no volviese a suceder, porque asi será. Lo seguirán momentos parecidos o diferentes, pero ninguno será el que paso.
Vive el presente como si fuese único. Vive tu vida como si fuese eterna. Sabete vivo y goza. Suelta tus ataduras y permitele a tus alas extenderse y comprobarte que puedes volar desde tu corazon.

- Por fecha 14/07/2012 - 

Matías Hugo Figliola

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