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Como el pez y el lobo

He aprendido a respetar el pensar del otro, a aceptar su lugar. He aprendido que no siempre uno debe decir algo al respecto, a veces es bueno hacer silencio y escuchar.
No dar la opinión de uno sirve para revisar lo que uno piensa y también el ampliar la escucha en el opinar del otro.
No siempre, no nunca; todo a su justa medida. Pero si es agradable hacer silencio y ver que surge dentro de uno con ese debate.

Ahi se puede ver lo que uno quiere decir, porque lo quiere decir, para que lo quiere decir y también el significado real de lo que uno diría.
Asi es como uno va revelando como uno es, no diciendo al afuera; sino diciendo hacia el adentro y iluminando esos impulsos de "instructor", que suelen ser ruido que desorienta.

Yo digo algo, porque deseo educar al otro?, porque deseo sonar sabio?, porque quiero llamar la atención?, para compartir mi idea con el/ella?, para evolucionar el diálogo y la idea misma?.
El para que es una apuesta, es un poner realmente desde uno. El porque solo es  redoblar la apuesta de quien sabe, o quien es, más que el otro, solo es ruido entre ruido

El pez por la boca respira, no muere. El hombre por la boca muere, porque por ella miente, dice cosas que no son, fabula a su deseo.
Se como el pez y respira por la boca; utiliza tus sentidos que estan dormidos. Y cuando lo desees realmente, mira a la luna y aulla como el lobo.

Todo a su tiempo y lugar. Saberse mesurar y elegir sabiamente es un hacer cotidiano.

Matías Hugo Figliola

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