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La reflexión que me aconteció

Viendo un programa, el cual me interesa mucho, se tocó el tema del miedo. Las diversas personas y las diversas opiniones, ideas, emociones y sentimientos al respecto del miedo; el valor que tiene el miedo para cada cual y cada quien.
Escuche muchos comentarios, miedos tradicionales y miedos personales. Miedo a la oscuridad, miedo a  la soledad, miedo a que los hijos no logren metas; miedo a la perdida de sus hijos, miedo a que los hijos no cuiden a sus padres cuando sean grandes.
Muchos otros miedos; como el miedo a morir. El miedo al partir, el miedo a la perdida.
Han habido quienes tenían miedo a que seamos los únicos del universo. A que dios no existe, y también habían quienes tenían miedo de que dios existiera. Contradictorio estos dos, pero muy coherentes por ambos dos lados.

Igual, los miedos que más me llamaron a reflexión y a entendimiento fueron los siguientes:
-Miedo a la fuerza del hombre. Miedo que el hombre se imponga y destruya la naturaleza. Miedo a que el hombre destruya el mundo.
El otro miedo fue:
-Miedo a que el modo de pensar y hablar no se vea reflejado en su hacer. Que lo que diga y piense, lo que pregona, sea contradictorio a su hace.

Este segundo miedo me parecio revelador. lo ví que es un miedo que se encuentra en mi, el de no ser yo siempre. En mi hacer, decir, pensar, sentir y hacer ser contradictorio.
Es algo que esta en mi, ese pugnar por mi existencia en la totalidad de mi vivir.
Poder armonizarme y ser yo, poder liberarme de mis propias trabas.

Y pensando, he llegado a mi miedo. Yo lo he visto, se cual es y se que también no es mi miedo; es la trampa que usa el miedo para meterse en mi; por consiguiente no es nada mio.
Aun asi, trabajar y estar despierto. Sanar y armonizar; luego, vivir libre desde mi, por mi y para mi.

Matías Hugo Figliola

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