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La brújula

Nos encontramos aleccionados, adiestrados y monotonizados en el modo de reaccionar. Estamos con el  casette inserto con las pautas a reaccionar ante cada situación en nuestra vida.
Nos inculcaron como hacer, como pensar, como sentir y también nos educaron para no ver mas allá de eso.

El cambio esta al alcance de nuestro deseo; no es tan lejos, es solo una elección, un segundo de lucidez, un momento que nos tomamos para inspirar y ver bien.
No es tan lejos ni tan difícil como nos dijeron toda nuestra vida; tampoco es algo imposible. Todas estas cosas se dijeron porque así convenía que se digan, porque con esta pauta de vivir uno esta en un ciclo vicioso de miedo, ira, rencor, remordimiento, resentimiento, defensa-ataque y carencia.

Lo he dicho en otros escritos, y hoy lo repito. Es que el día de hoy, estando consciente de este proceso de transmutación -de cambiar las ideas- pude verme en el ciclo vicioso de ira y frustración, pero al ser consciente de mi deseo de ser feliz, estar bien y en armonía pude visualizar el cambio.
Inspire, serene, focalicé mi deseo y accione. Todo esto fue internamente, no tuve que mover ni un musculo; solo elegí que vibrar, como vibrarlo y habitar ese lugar.

Será obvio que les comente que el cambio sucedió, que en menos de un instante yo cambio; en un segundo transmute mi idea (mi vibración, mi energía y mi disposición ante la vida, y el momento que estaba viviendo en particular) y habite la idea que deseo para mi vida.
La ira se fue, la frustración se vio sola y se esfumó en un segundo. La ira más que irse fue elevada en vibración  en tal grado, que evoluciono hasta el estado que yo había encarnado que era el amor.

Parecerá fácil, se que no lo es. No lo es por las pautas ya adquiridas, asimiladas e instaladas; son solo modos.
Constancia, consciencia, deseo, amor y acción.
Y por eso hoy estoy hablando de esto, de elegir que vibrar; de elegir quien ser.
Ser yo o estar ausente a mi vida; esta es la brújula que utilizo en mi vida.


Matías Hugo Figliola

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