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Silencio

Es algo que vemos con cierto rechazo. Es algo que pareciera, desde un ver apresurado, no tiene ningún pro; que no tiene nada a favor.
Que no es funcional, que no es revelador, educativo.
Parece algo, más parece eso que en verdad no es.

Hemos menospreciado su poder, su valor -en si mismo-. Hemos reaccionado, y como toda reacción hemos hecho sin pensar ni sentir.

No estoy hablando de algo rebuscado, ni tampoco de algo anormal; ni tan común.
Me encuentro hablando del silencio. De este simple acto, que tiene mucha importancia, mucha valía; que permite generar una acción y no reacción.

En el silencio se encuentra la sabiduría, el aprendizaje y el amor. El silencio digo; y con ello hago un llamado a entendimiento.
El silencio no es el callar. El silencio es generar un silencio tanto externo como interno. Es dar espacio al todo, al amor, al cosmos, se represente y se comunique.
En ese estado, que también se le llama meditación, uno entra en sintonía con el todo y con uno mismo.

El silencio da la posibilidad de generación de cambio, de evolución. Acallar la boca, para escuchar. Acallar el ruido interno, para poderse escuchar. Acallar al miedo, para escuchar al amor.

Es algo simple, en realidad lo que representa esa palabra; y mi pensar es que el silencio es una herramienta para poder evolucionar, para ser "más yo"; es un método de acción funcional para el reconocerse a uno mismo, en uno mismo y con uno mismo.

Pareciera que he diversificado el modo de concebir a esta palabra, a esta acción.

Matías Hugo Figliola

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