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Estar presente

No creo que escriba mucho el día de hoy ya que solo tengo una idea para plasmar, algo que me sucedió y algo que encarné.
Es sobre algo tan básico y aun así lo damos por sentado y lo olvidamos; creemos que está por demás entendido y, en ese momento, es cuando lo perdemos y nos perdemos.

Hablo sobre el "estar presente en toda situación". Sobre el estar consciente, sobre poder tomar las decisiones pertinentes que nos representan; sobre el saber discernir y accionar representándonos.
Tener el poder, la determinación y la acción real de crear y vivir nuestra vida.
Con los acontecimientos que transcurren en el día viene aparejada la dualidad de apegarnos a ellos y a vibrar como ellos quieren o a desapegarnos de lo que sucede y encarnar la propia consciencia.

El día de anteayer y ayer fue educativo para mi. En estos dos días transcurridos pude vivenciar este suceso. Vivir mi vida o ausentarme y prestarle mi vida a las emociones - las cuales son fomentadas por un afuera manipulador y vicioso -.
Tuve quien me insultó en la cara, tuve momentos en los cuales fui tentado a desorientarme, enojarme y frustrarme. Tuve un problema con el auto mientras estaba yendo a hacer otras cosas las cuales elegí no hacer para accionar en la solución de manera pacífica y productiva.
Tuve una charla con alguien cercano sobre un tema importante; y digo charla porque me puse en mi lugar y plantee el terreno de comunicación y no habité el lugar de la discusión.

Cada momento, tantos los tensos como los bellos, fueron mostrándome una realidad que, a veces, se da por sentado; y al ver esta realidad la pude encarnar, encarne mi vida y con ella mis decisiones y la forma en que yo vibro.

Y pensé que iba a ser poco lo que iba a escribir. Y sentí que deseaba decir esto que dije y digo.
Vivir la propia vida. Elegir cada propio momento. Poder discernir en el ruido externo y escuchar el amor interno.
Estar presente en cada situación de la vida, como desees y en amor con uno mismo. Comulgando con el amor, creando amor en la propia vida.
Dándote la real potestad de que tu vida está para que la vivas y te nutras de ella.
Tu senda, con amor, encarnando la propia luz.


Matías Hugo Figliola

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