Ir al contenido principal

La decisión

Tenemos el poder de ser libres, de ser felices, de poder interactuar con un otro desde un lugar amoroso.
Tenemos el poder de elegir y decidir; el poder para crear y habitar lo creado.
Tenemos en nosotros mismos, es inherente a la condición humana del ser. El poder es la fuerza divina, la cual existe en nosotros.

Al delegar las cosas a un otro o a un afuera nos encontramos abandonados, nos encontramos desorientados; y pedimos ayuda, nuevamente, al afuera. Este afuera solo brinda ruido y desorientación, es decir que lo que recibimos es más ruido y más desorientación, más abandono y más inseguridad -o como yo digo más sinseguridad-.

De a pasos pequeños se va eligiendo a la propia persona, es que no confiamos en nosotros mismos (es lo que nos enseñaron) y si confiamos en el afuera (ese lugar de ruido y miedos).
No se debe apurar el andar. Cada paso es el más importante en si mismo.
Toma cada paso como la experiencia máxima que estas viviendo, esta dispuesto/a, perenne, con voluntad y deseo.
Permítete vivir tu vida; no fuerces ni impongas, no te fuerces ni te impongas.

El poder de vivir esta experiencia, llamada vida, está en uno mismo; es propia de cada individuo.
La decisión del como vivir es, también, de cada individuo.
Tengas diez años o setenta; es tu vida, es tu decisión y eres libre. Tienes, siempre, el poder de elegir.

- Por fecha 18/10/2012 - 

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...