Ir al contenido principal

Por el enojo

En el enojo estamos perdidos.
Con el enojo brota la ira, la frustración. La denuncia de mi carencia, de la peor forma; lastimando al otro.
Y sintiéndonos lastimados por el otro es como lo lastimamos; y sentimos que es así porque estamos condicionados y con prejuicios de que esta es la verdad, y señores y señoras disculpen que les diga pero todo eso es reacción sin pensar, tan solo uno reacciona a estímulos que nos tienen condicionados.

Un enojo mal conducido termina en alguien como yo, dijo una vez Ramón que fue el tío no querido de su familia, porque siempre traía pálidas y demandaba amor. Y el amor no se demanda y, si vamos a llevar cosas de uno para otro lado que sean cosas con amor, alegría, fraternidad, sonrisas y de buen gusto.

El enojo nos puede sacar del momento mas glorioso de nuestras vidas. Nos quita del presente, nos aísla y nos llena la cabeza con cosas que no valen ni su peso en aire.

Por el enojo se han librado batallas; se han asesinado a reyes, y estos han asesinado a bufones.
Por el enojo se ha perdido a la pareja que uno amo, y ama aunque lo niegue por estar enojado.
Por el enojo del padre el niño se ha perdido de comer el postre preferido, por no terminar su comida. Y por el enojo del niño, el se perdió de poder jugar con sus juguetes porque por el enojo del padre no pudo comer su postre.

El enojo solo es la punta por la que el miedo, las inseguridades, la falta de comunicación y el orgullo (que en verdad no es orgullo, sino consejos del miedo y confirmaciones -erróneas- de que tu estado esta merecido).
Por ese agujero que uno deja, que es ínfimo, se filtra todo de adentro hacia afuera y de afuera hacia adentro.

Es decir que por el enojo nos vaciamos de lo que somos y nos llenamos de lo que no somos. Y así es como sucede que cuando estamos enojados -vibrando eso- estamos perdidos.

Y por ello dije y repito: En el enojo estamos perdidos.

- Por fecha 11/12/2012 - 

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...