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Por sobre la dualidad

Pararse en el lugar virtuoso de toda ecuación. Pararse por sobre la dualidad, pararse desapegado de las cosas que, nosotros mismos, permitimos nos manipulen y nos desorienten.
El poder de estar con uno mismo, viendo las cosas y comprendiéndolas como sucesos; como acontecimientos que no tienen ninguna carga emocional o tensión o juicio en si mismos.

El ser humano le da ese poder, esa carga, esa tensión  ese juicio (prejuicio) a las cosas; y ellas, manipuladas por el miedo, la inseguridad y la separación con uno mismo rigen nuestros días.

Nos levantamos y los pensamientos ya son prejuicios. Hay que escucharse y saber que es lo que estamos diciendo, lo que queremos decir y desde donde parte ese decir.

La dualidad esta empañada de juicios, prejuicios y cargas emocionales, tanto por falta como por exceso. El lugar virtuoso es pararse por sobre esta viscosidad que empaña nuestro ver-hacer-pensar-sentir-decir-vivir.

Y como todo lo que digo por aquí o por otros medios y modos; siempre estar en el presente. No te vayas del aquí-ahora.
El pasado no es; el futuro no es. No pierdas el foco de tu propia luz, alúmbrate en este mismísimo momento.
Conéctate y Escúchate, se amoroso contigo. Sabe que los prejuicios están escondidos, contaminando, toda idea y emoción. Quita, con un trabajo constante, ese juicio que opaca la vida.

- Por fecha 07/12/2012 - 

Matías Hugo Figliola

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