Ir al contenido principal

Sobre el perdón

Antes de perdonar a alguien de corazón debes aprender a perdonarte a ti mismo, de corazón. Como puedes amar sin amarte?, como puedes disfrutar sin disfrutarte?, como puedes perdonar sin perdonarte?.

Perdonarte de corazón es aceptar, sentidamente, lo sucedido. Acetar que no esta aquí ni ahora y soltar esa emoción que te está lastimando e intoxicando.
Aceptar que lo sucedido ya no esta aqui-ahora es aceptar que las emociones que se estan sintiendo no pertenecen al aqui-ahora.
Cuando uno se aferra a un dolor, lo que hace es vincularse con él y darle mandato en tu presente. El determina tu estado emocional y no uno mismo.
Perdonar al otro es algo bello. Perdonarse a uno mismo es divino. Al perdonarse a uno mismo uno deja la división, deja la dualidad de vivir en dos momentos, en dos emociones; uno, al perdonarse, se libera de esa carga que se puso uno mismo.
Puedo perdonarme a mi o a otra persona; en si es lo mismo. El perdón es hacia uno mismo, ya sea para con tu imagen o con la imagen del otro.
Perdonar es soltar, es liberarse de ese trauma que te visita todos los días para remarcarte y recordarte que no esta aceptado ni liberado.

Perdonar es tomar consciencia que las cargas tóxicas emocionales marcan a cada acción que uno realice, consciente o inconscientemente. Liberarte de ello es darle lugar al presente y a las emociones y sentimientos que uno esta vibrando en ese mismisimo momento.

Pues mas allá de todo esto, lo verdaderamente importante y, creo yo único, es el vivir el presente; con lo que eso representa.
Vivir el presente es estar aqui-ahora. Comer lo que estoy comiendo, sin imaginar lo que falta ni recordarlo. Respirar sabiendo que cada inhalación-exhalación es el ciclo de vida y que todo tu cuerpo te lo agradece (aun tu mismo, aunque no lo sepas).
Vivir el presente es vivir la vida. La vida es aqui-ahora, no existe otro plano en donde exista la vida. Existe la historia y la ciencia ficción, existe el an{alisis y entendimiento de lo que pasó y lo que pasará. Existen muchas ideas que pueden parecerse a la vida; pero la vida es ahora mismo y ahora mismo y ahora mismo eternamente.

Perdonarte es abrazar esa concepción, perdonarte es parte del vivir en el aqui-ahora.

- Por fecha 02/01/2013 - 

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...