Ir al contenido principal

Excusas

Tengo dos oídos y por ellos he escuchado muchas explicaciones. He podido escuchar, tantas veces, y oir, tantas otras veces, explicaciones.
Explicaciones que en si son excusas.

Con esto no juzgo con mala intención ni mal sentir a lo que se me dice, solo lo juzgo. Y juzgar es emitir una opinión, es tener una opinión sobre algo.

He podido ver y comprender que siempre hay excusas para todo hacer, para toda acción, para toda reacción y para no reaccionar ni hacer también.
Las excusas siempre surgen de nosotros como justificativos validatorios de nuestro hacer. Y esperamos ser entendidos y no criticados ni tratados de mala manera; ya que hemos explicado del porque de lo sucedido.

Ahora, habiendo explicado esto puedo decir dos cosas.
Una es que siempre existe una excusa para todo; y que nunca existe una excusa para una excusa. Es decir, podrás excusarte de todo y con muchas o pocas palabras, pero no podrás dar una excusa de tu excusa; la excusa no tiene justificativo en si.
Y lo segundo que aprendí es que lo hecho, hecho esta y aceptar lo sucedido es de adulto. Ser responsable también conlleva la adultez de afrontar los hechos. Darse una respuesta positiva y aprender de lo acontecido es lo único positivo a hacer.

El justificar solo nos permite ponernos en mártires. Mártires son los que sobran en este mundo.
Quítate esta cruz inventada que has creado, que nos hemos creado uno y cada uno de nosotros (donde también entro yo); camina libre, responsablemente y dándote una respuesta positiva a tus experiencias y aprendizajes.

Madura.

- Por fecha 02/04/2013 - 

Matías Hugo Figliola


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...