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Una pequeña historiecilla

El acusador acusando al acusado. Referencia conocida por todos; por haber estado en alguno de los tres lados. Por haber estado en el lado del acusado, del acusador también y tantas otras desde el lugar del espectador de como acusan y como son acusados.

De este tema trata esta historiecilla que voy a contar hoy; es en referencia a este tema y, aun siendo corta, me parece interesante y nutritiva.
Veremos como se gesta.

Un pequeño niño estaba paseando por la plaza en cuanto le toma la mano al adulto que iba con él, era su abuelo. Siempre salían a pasear por la mañana, al abuelo porque el caminar libremente era algo bello y más aun con su nieto. Y a su nieto porque le gustaba pasear, ver cosas nuevas y el abuelo no era de molestarlo como los demás adultos.
Estuvieron paseando al rededor de una hora y tanto, los relojes no existían en ese entonces para medir el tiempo. El tiempo era más subjetivo, y variaba entre día y noche.
Volviendo a la historia, este par de caminantes se pasearon por muchos lugares de la ciudad, viendo muchas cosas interesantes; desde objetos a animales, desde sonrisas hasta sorpresas.
Al culminar su viaje, su pasear libre, el abuelo lo condujo a una plaza en la que se sentaron suavemente en el piso, eligiendo el que tenía pasto para mejor comodidad.

Estando allí, el abuelo comienza una charla. Eran de esas charlas a las que el niño le gustaba, le llamaba la atención como su abuelo hablaba en esos momentos, como se expresaba y lo que expresaba. Se sentía contento de tener un maestro, aun sin saber que significaba ello.
El abuelo le pregunta a su nieto: "¿contarme 5 cosas que viste hoy, cosas que te hayan llamado la atención?"
El nieto hizo una pausa facial, donde todas sus facciones quedaron estáticas mientras sus energías se focalizaron en el recuerdo de esa hora y tanto; el abuelo lo permitió, sabiendo lo que estaba sucediendo, y aparte de permitirlo lo disfruto plenamente.
El niño hizo una inspiración, semejante a la del lobo para soplar la casa de los cerditos, y luego dijo:
"Vi como un nene, Jonas, le pegaba a un perro. Vi a un ladrón que robo dos manzanas. Vi como una nena se portaba mal y no obedecía al aviso de su mama. Escuche como mi tía le mentía a su vecina. Vi como a todas estas cosas que yo vi, también las viste y en tu cara había una sonrisa"...
Silencio...
"¿Por que estabas sonriendo mientras veíamos y escuchábamos todo eso?".
El abuelo muy contento dentro suyo, supo que enseñanza debía transmitirle a su nieto para que este pudiera comprender un nuevo aspecto de la vida y con el una nueva posibilidad de elegir como ser.
Abuelo: "Señala hacia aquel árbol" dijo el abuelo; y el niño lo hizo.
"Ahora observa tu mano, ¿qué puedes decirme de los dedos?"
Otro rato paso entre pregunta y respuesta; ya estaban acostumbrados a estos "juegos" y ambos dos aceptaban los tiempos que el otro se tomara como el tiempo exacto, ni más ni menos.
Luego dijo: "Hay un dedo tenso, los demás se encuentran doblados como contraídos. Y veo que tres de los cinco dedos me señalan a mi; y el cuarto dedo esta apretando a esos tres."
Con una sonrisa de felicidad; es que este ser humano estaba aprendiendo a observar, estaba aprendiendo a estar atento, le contesta.
"Un dedo acusa al afuera; tres dedos señalan al adentro. Un dedo aprieta a los otros."Hace un silencio y prosigue. "Acusar solo es sacar lo que esta sucediendo dentro de uno y lo negamos. Reprimimos lo que nos pasa adentro y descargamos afuera.
Adentro tuyo es donde tenes que mirar; Hay que saber que pasa en vos, ahí es donde esta lo más importante en la vida. Juzgar no hace bien a uno mismo. Reprimirnos no hace bien a uno mismo. Auto cegarnos tampoco nos hace bien a nosotros mismos.
Acepta lo que suceda, liberando el juicio. Acepta lo que pasa adentro tuyo, no es malo estar mal; es malo no querer ver que se esta mal. Y de allí el abrir los ojos, dejar de estar ciego.
Mirá Mateo, si yo me hubiese puesto mal por las cosas que vimos o escuchamos; estaría mal yo. Estaría sintiendo cosas malas y juzgando situaciones que no me pertenecen. Yo hubiera ido a un mundo de fantasía y me hubiera ausentado.
Hubiera estado con cara enojada, ceño fruncido, ojos caídos y tristes. Hubiera sufrido el paseo.
Yo pude sonreír, disfrutar, pude disfrutar del paseo, de mi y sobre todo de vos.
Elijo a donde estar parado; es por ello que yo no señalo. Recuerda que siempre que quiero indicarte algo te relato el lugar que quiero que observes."

"Espero hayas comprendido todo lo que dije; se que lo vas a seguir pensando. Es por eso que te lo cuento, porque se que estás listo para escucharlo y entenderlo." Y con un beso en la frente le dice: "Ven, vamos que tu mama esta preparando la cena; hay que llegar rápido así ayudamos".

Y ambos dos fueron, caminando, uno al lado del otro; en silencio transcurrió ese andar...

- Por fecha 25/04/2013 - 

Matías Hugo Figliola

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