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Antes del partir

Construir para destruir. Armar para desarmar. Hacer para deshacer.
Conceptos de los grandes.
Los niños ven las cosas infinitas, es por ello que nunca terminan un juego ni terminan de jugar con un juguete. Lo dejan para después, para el momento que vuelva la inspiración con aquel juego o juguete.

La flor de la vida se ha dejado en un florero, para mostrarse y para adornar una casa llena de cosas y gentes y vacía de sentimientos.
La flor de la vida no ha perdido ningún pétalo; no es como las de plástico y aun así muestra su perpetua existencia manteniéndose joven, viva y resplandeciente.
Y los grandes la ven y la esquivan, es la misma flor de siempre; no tiene nada de novedoso.

Es por ello que los niños son bellos maestros, por que no se ponen en la postura de tutores, por que no se fijan en enseñar a otro. Los niños juegan y participan del universo en su juego, sin siquiera saberlo.

Un castillo en la arena. Un universo. Una historia. Un mundo. Una tragedia, o tan solo una posibilidad para crear un nuevo castillo con nuevas formas y colores.
Una risa. Una sonrisa. Una expresión de amor en los ojos. Gestos con sus manos. Muecas con sus caras.

Y en algún momento se me olvido todo aquello. Por eso es que hoy me ves aquí, con un babero, sentado sin hace mucho mas que mirar las olas y la marea, jugando entre si a hamacarse.
Y justo antes de partir recuerdo de que se trataba la vida. Y justo antes de partir mis ojos brillan, mi cara expresa y una risa es la trompeta que anuncia mi partida.

- Por fecha 14/06/2013 - 

Matías Hugo Figliola

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