Ir al contenido principal

Historia corta

El hijo lloraba frente al padre, el cual estaba postrado en una cama. No le quedaban muchos minutos mas de vida.
El hijo lloraba y se aferraba a la mano de su papa, el cual estaba despierto y lúcido. Esa lucidez que surje en los instantes anteriores al partir o morir, dependiendo de como uno conciba la vida.

El hijo lloraba y solo repetía dos cosas. Una de ellas era "¿que voy a hacer sin vos papa?" y la segunda era "te amo, te amo, te amo"

Cuando el padre supo que estaba por irse, o morir, mira dulcemente a su hijo y suavemente le hace un gesto para que se acerque.
Y al tenerlo cerca, para que pudiera escuchar lo que iba a decir, suelta lo que tenía con su ultimo aliento.
"hijo, lo que tienes dentro tuyo es parte mía; no vas a estar nunca solo. Y más allá de todo, haz el duelo y no te aferres. Suelta y recuérdame con amor.
Y antes de partir te aviso algo, algo que acabo de recordar y que bien te serviría a ti en este momento también. El viaje recién comienza.
También te amo hijo. Hasta la próxima"

Y ese fue su ultima palabra y con ella el ultimo instante que estuvo con vida. El ultimo latir de su corazón. La ultima exhalación.
Y esa fue tan solo ese ultimo momento, tanto para el padre como para el hijo.
Aquel hijo que atesoró las ultimas palabras de su sabio padre y al verlo partir, con una sonrisa totalmente amorosa y, también, unas lagrimas eternamente dulces se despidió de su padre diciendo
"Hasta la próxima"

- Por fecha 22/06/2013 - 

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...