Ir al contenido principal

El juego

Juegos de niños. Juegos de adultos.
Juegos de niños. Competencia de adultos.

Los niños juegan, se comprometen al juego y a jugar, a participar en el y a disfrutan en su proceso.
Los adultos no juegan, compiten. Dejaron de jugar en cuanto les enseñaron que al ser adultos tienen obligaciones y que deben ganar. Deben ganar en cuanto a respeto, a plata, a poder, a importancia y, a lo que ellos llaman amor y que no es mas que afecto interesado por otras razones.

El adulto perdió la brújula de la jovialidad, del disfrute por el disfrute en si. El adulto perdió su jovialidad -habilidad de ser joven, niño- cuando le enseñaron que el niño no sirve para el "mundo de adultos".

Me pregunto si el mundo esta como esta porque hay mas adultos que niños. Me pregunto si el mundo esta así porque todos compiten, desde dos hombres hasta dos naciones hasta dos empresas de petroleo o estéticas.

La competencia comió al juego y lo defeco dejando cero rastros de su existencia; así sucede en el proceso de "madurez" que tantos dicen y que solo lo veo como el proceso de muerte de algo muy valioso en la vida y no de madurez.
La madurez es algo bello y no quiero mancharlo con competencias y con los valores sucios que existen y que nos enseñaron para estar en este ciclo de competir y perecer.

Es por ello que cada vez que veo un adulto jugando como un niño, con un niño o solo, puedo ver un mundo el cual es belleza y bondad, libertad y amor.
Debe ser por ello que he defendido a los que me han criticado a esa parte. He mostrado que dentro de mi existe y seguirá existiendo mi niño y que esta en contacto constante con el exterior.

Me han llegado a recriminar miles de cosas, hasta han llegado a recriminarme que me comporto como un niño.
No han comprendido que no me han recriminado que me comporto como un niño, que tan solo están halagándome que tenga a mi niño en contacto conmigo.

Juego de niños .Competencia de adultos.
Disfrute y diversión. Risas y relajación. Participación y entusiasmo. Creación de mundos y multiplicación de esos mundos, al compartirlos con otros jugadores.
Todo es posible y no hay fin.
No hay determinaciones de ganadores o perdedores, en el juego existe el juego y no un fin determinado.

Abre tus alas y, caminando, siente como vuelas. Anda saltando, dentro de tu mente, por sobre autos. Dispara, disparos invisibles que salen de tus ojos, a las lineas blancas de las calles.
El juego no tiene reglas ni tiene orden.

El juego esta hecho para jugar. El juego existe para ser jugado.
La vida es un juego. Lo hemos pensado, al menos una vez en nuestra vida; y aun así no lo hemos entendido como tal.

Ha comenzado tu juego desde el mismísimo instante que fuiste concebido. Relájate. No compitas, participa.
Disfruta y viví tu vida, habita tu presente.

- Por fecha 20/08/2013 - 

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...