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Entre ideas, una idea.

Había estado pensando en el amor, en hablar de él. En hablar sobre la relación y vinculación que tenemos nosotros con él.
Antes de ir a aquel tema, que seguro vaya en un próximo escrito y que he ido en escritos anteriores, deseo hablar de un tema que es poco tenido en cuenta y que cada vez que lo vivo me recuerda la grandeza de esos momentos.

Del momento que hablo es del presente. Es de esos momentos sencillos, puros, primarios, donde uno no esta corriendo sino acompañando al latir del corazón y que la respiración es la flauta que nos tiene como las cobras reales son tenidas en pleno baile por sus encantador de serpientes.
Nosotros mismos somos nuestros propios encantadores, solo que no lo oímos porque de nuestra boca hay mas movimiento de quejas y enojos, de bufidos y rezongos que de silencio y armonía.

Hoy estuve en paz, recordé esos momentos que generan en mi un estadio de gratitud, de plenitud, de serenidad y amor. Volví a ir a aquel lugar porque me había distanciado de mi mismo, en la constante obligación dentro de la vida social.
Hoy tome mi tiempo para relajarme, para reflexionar. Me permití recordar que hay una sola real que valorar, la respiración.

Relaje mi cuerpo, apague mi cerebro. Solté mis brazos, piernas y cuello. Cerré mis ojos y mi boca.
Abrí mis oídos y permití ser encantado por mi respiración. Solo escuchaba ese bello sonido y con ello me bastaba.
La paz que digo, que busco, que a veces pierdo y a veces encuentro; esta paz esta en mi. Esta paz esta dentro mio, el ritmo de mi corazón me hizo entrar en sintonía con el latir de la tierra, con el volar de los pájaros, con el viajar del viento.

Permito, siempre, que habite en mi. Soy el responsable de lo que sucede en mi vida; y digo mi vida y señalo a mi interior, ya que sin un interior no existiría un exterior.
Puedo enojarme y dentro mio habrá, y vibraré, enojo. Puedo indignarme y dentro mio habrá, y vibraré, indignación.
Puedo sentirme perdido y dentro mio habrá, y vibraré, perdición. Puedo sentirme solo y dentro mio habrá, y vibraré, soledad -y cuando digo soledad no hablo de estar con uno mismo, sino de esos momentos que se siente que ni uno esta con uno-.
Puedo sentir amor y dentro mio habrá, y vibrare, amor. Lo mismo con la paz, la armonía, la gracia, la diversión, el compañerismo, la bondad, el respeto, la contención, la compañía y tantas posibilidades más.

Gracias a hoy, a ese momento que me he dado y que me ha dado el encantador de humanos que soy he podido encontrar nuevamente mi reino. Aquel que pensaba y buscaba fuera, aquel que buscaba señalando y preguntando lo he encontrado en mi.

El truco que han desarrollado por miles de años y el cual hemos aceptado como verdad, y es total y cabal mentira, es el de hacernos creer que en el afuera radica la felicidad, el placer, el amor, la paz; que en afuera esta la razón de nuestro vivir.
Perdón por rechazar esa creencia y a todos sus creyentes cuando me dicen que esa debería ser mi creencia también.

Mi lugar, y si digo mi lugar digo tu lugar también, reside dentro mio, y tuyo. Mi único lugar en esta ciudad, en este país, en este continente, en este mundo, en esta galaxia, en este universo es en mi mismo.
Estando en mi puedo comprender al todo, o tan solo me comprendo a mi y puedo vivir mi vida como deseo vivirla y no como me han dicho que debería.
Y que diferencia existe entre ese "yo" y ese "universo", si es que el pájaro se ocupa de si mismo y con aquella labor contribuye inexorablemente al todo.

- Por fecha 12/08/2013 - 

Matías Hugo Figliola

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