Ir al contenido principal

Unos clavos, desclavados

Tomaba un clavo y lo posaba suavemente, la punta besaba suavemente a su destino. Sabía que en breve iban a estar unidos, al próximo desencadenante de letras.

Cada letra era el golpe de un martillo, siendo esta palabra otro golpe de letras en otras tablas. Cada palabra era una tabla clavada en simbolismo descriptivo.

Estaba así armando muchas cosas, construyendo y clavando. Armando y amurando. Elevando y alargando todo.
A todo le iba dando nuevas tablas, nuevas dimensiones y nuevas proporciones de realidad.

Seguía con cada clavo, no perdía su foco, no podía perder su foco porque sino perdía el sentido del clavo en las tablas. Y si perdía el sentido del clavo en las tablas, perdía el sentido de todo, si es que en algún momento lo tuvo o tiene.

Su día estaba culminando, el transpirado y agotado; habiendo decidido por hoy frenar con sus clavos, sus tablas y sus acciones.
Se sienta frente al espejo, aquel objeto que le permitía poder tener una charla honesta consigo mismo, sin que el otro le dijera nada. Podía tener una charla sin clavos ni tablas, que era lo que mas deseaba en esos momentos.

Se mira al espejo, se entiende y ve que es entendido. Luego inhala, exhala y piensa:
"Al fin sin clavos ni tablas que tengan que ir explicando que siento ni que pienso ni como lo veo ni cuando lo veo. Esta es la libertad de un mundo de clavos y tablas en las que todos estamos clavados, menos tu reflejo de mi que comprende lo que existe en mi sin ser clavado.
Este mundo ha perdido mucho de libre por tanto de clavos y tablas. Hemos querido ordenar todo en letras, en palabras y en oraciones. Hemos querido ubicarle sentido, significado y contexto a todo. Hemos realizado lo mas cruel para con nosotros mismos, hemos puesto a la libertad dentro de una jaula para poder explicar a la libertad.
Tu reflejo de mi, que esta en mi, comprendes libremente lo que digo, sin ser amurado a ningún lugar.
Lo que nos dio la posibilidad de comunicarnos nos ha atrapado en la pared de la justificación. Hemos dejado de lado lo natural para ir a lo irracional; ya que no concibo racional la necesidad de encontrarle un sentido, un orden y una verdad a todo.
Deseamos controlar las cosas, hasta las que no sabemos que son cosas. Deseamos controlar y por ello nos controlamos con palabras, nos controlamos ordenándonos en el sentido de cada palabra y su significado.
Estamos atrapados en una jaula que hemos creados, diciendo que así estamos libres. Estamos mostrándonos una irrealidad tan descarada que nos lo creemos, es que sino que haríamos. O tan solo aceptaríamos que las cosas son libres en si y sin ninguna otra idea más dentro nuestro.

Es por ello que gozo tanto de la naturaleza y de los mudos que elijen jugar ese papel. Ver el flujo de energía sin explicaciones; el mirar y comprender, el deseo de comunicación y no tan solo de justificación y habla sin sentido ni valor."

"Es por ello que te amo a ti mi amor." -y esto lo dijo a la mujer que yacía placida en la cama-. Y ella sonrió y repuso "y tu sabes que también te amo a ti mi amor."

Sus labios sacaron todos los clavos que estaban reteniendo a las tablas que habían estado construyendo cosas que no significaban nada; y fueron utilizadas de miles y miles de formas diferentes en aquellas noches de sudor y besos; en aquellas noches de jadeos y pasión.
En aquellas noches en las que las palabras no significaban nada más que ruidos guturales que ratificaban sus sentimientos.

- Por fecha 20/07/2013 - 

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...