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Idea, desde donde

Tenemos cientos de posturas y lugares para elegir. Tenemos, aunque no creamos, la decisión de que y cual elegir.
Estamos condicionados a creer que no, a ver que los lugares se nos son impuestos; como también las cosas y las situaciones. Estamos siendo impuestos a vivir una vida, de un modo determinado el cual no hemos elegido.
Puede decirse que elegimos, pero estamos haciendo cierta trampa pues no hemos elegido las pautas para vivir y ahora elegimos el como transitar esta vida, sin estar viviendola realmente.

Estas son ideas y vivencias que he experienciado; estas son cuestiones que me han tocado tanto la dermis de mi cuerpo como la célula más recóndita dentro de mi estómago.
Esto no lo digo por decirlo ni para diferenciarnos. Esto lo digo porque lo siento y para multiplciar, para generar posibilidades y también para poder mostrar nuevos paisajes a unos ojos medio apagados.

He tenido momentos de agresividad y de indignación muy fuertes. Me he sentido agredido e indignado por la acción de los otros; como si los otros pudiesen lograr eso en mi, sin yo hacerme eso en mi y luego culparlos a ellos.

Hace poco tiempo, aunque este es relativo, desperté a la paz. Es decir, desperté a ese estadío dentro mio que es de serenidad, armonía, parcimonia y jubilo.
Desde este lugar mi hacer fue virando, como veleta con nuevo viento, y pude hacer mejor, decir mejor, sentir mejor y desapegarme de dolores y frustraciones mías, las cuales ponía en el otro.
La paz es el estado vibracional, ya que es un estado que elegimos habitar, nos conecta con todas las virtudes. Desde aquí uno esta virtuosamente conectado con todo, desde el lugar virtuoso de cada cosa.

Las cosas pueden pasar, pueden llegar, doler y luego alejarse; las cosas pueden ir en contra de lo que queríamos y pueden no suceder nunca.
Aquí esta la decisión de cada uno; la decisión más relevante de nuestras vidas. Desde donde habitarse al momento del acontecer de las cosas.
¿Como permito que esto habite en mi?

Las perdidas, los dolores, las frustraciones, los enojos, las tristezas sucederán. Yo no digo que estaré inmune a esas cosas. Si digo que aceptaré lo que sucede desde el lugar que yo deseo habitarme.
El dolor se vivirá sentidamente, pero estando consciente que es un suceso de mi vida y poder desapegarme de él una vez acontecido el hecho.

Habitar la paz es habitarse a uno mismo; eligiendo desde donde vivir y como vivir las experiencias que la vida presente.
La paz te conecta con la libertad, con el permitirte y con el poder de discernimiento -de elegir- consciente, es decir de elegir lo que realmente deseas; aceptando que todo esta dentro de las posibilidades y que el único "hecho" que realmente importa es a donde estas mientras las situaciones acontecen.

- Por fecha 16/12/2013 - 

Matías Hugo Figliola

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