Ir al contenido principal

La oveja negra

Hace poco comprendí una frase que es usada desde hace varios largos años; pero la comprendí desde mi lugar, desde mi óptica y desde mi punto funcional, es decir que la entendí para aplicarla como a mi me sirva, como algo positivo para mi.

La frase es "La oveja negra de la familia". Se le puede quitar familia y se le puede insertar allí cualquier palabra que deseen, como ser: amigos, grupo, sociedad, trabajo y algunas otras más también.

Hace poco comprendí que ser la "oveja negra" no es malo. Es, realmente, algo hermoso de ser. Uno es el que tiene otro color, hace otro sonido, camina de diferente forma y con diferente estilo.
Ser la oveja negra es la carga, que es obligación por detrás, de ser los primeros; de estar haciendo, diciendo, pensando, sintiendo y comunicando de forma diversa.
Ser la oveja negra es darle un nuevo color a la monotonía que el cerebro tiene sobre las posibilidades, sobre las elecciones, sobre los gustos y sobre los valores.
Ser la oveja negra es salirse de la pauta pre establecida de andar, hacer, vestir, sonar y vivir de tal o cual modo.

Y no digo con esto ser contrario ni ser conflictivo ni subversivo ni hacer guerras ni guerrillas. Digo que ser la oveja negra es ser, en el hacer, el cambio para la nueva posición en la vida. Una posición pro vida, una posición abierta a la vida, con sonrisa y deseos de vivirla. Una posición de hermandad, amor, respeto, libertad, cooperación y varios valores más que no se usan.
Valores que están pasando por sobre la barrera de los códigos, que son estructuras dentro de uno mismo en vez de ser cosas que uno aprecia pero no nos restringen. Los códigos son rigidez en si mismos.

Y es por ello que puedo sentirme oveja negra y decirlo y sonreír y disfrutarlo.
Soy un nuevo color, en verdad dicen el color negro para desanimar a la gente, quitarles el anima, el alma. Dicen que es oveja negra para que nadie quiera serlo, aun cuando dentro de cada uno este el deseo.
Nadie quiere ser el color negro, es algo que nos enseñaron con muchísimos trucos y trampas. Y debo decir que el color negro es nada más que un color, la carga radica en uno.

Por ello hoy digo con orgullo, placer y perseverancia: "Soy una oveja negra" y tan solo lo soy para mostrar que existe la posibilidad de seguir siendo oveja, aun cuando se sea de otro color.

- Por fecha 11/01/2014 - 

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...