Ir al contenido principal

Aquella raza

Contaban cuentos de constelaciones. Soñaban sueños de soñadores. Respiraban respiros de respiradores.
Existían, vivían y tenían lo que el afuera les daba; lo que el afuera les alcanzaba para su sobrevivencia.

Cuentos que no eran sus propios cuentos, su propia historia; que no eran sus propias vidas.
Sueños que no eran sus propios sueños, su propia imaginación; que no eran sus propias aspiraciones.
Respiraciones que no eran sus propias respiraciones, su propia inhalación de oxígeno y vida; que no eran sus propias llamas creadoras.

Y así se extinguió aquella raza. Así fue como pereció en aquel letargo existencial. Pasó a ser conocida como una raza con infinitas posibilidades pero que no supieron verlas, no supieron aprovecharlas, no supieron arriesgarse.
Fueron una raza con posibilidades incalculables y tan solo decidieron continuar las elecciones, y no posibilidades, de alguien que ya había decidido.

Esta raza fue encontrada momificada en su hacer, aun viva aunque inexistente de vida. Esta raza fue vista en un planeta muy lejano de aquí y la gente que ha vuelto de allí ha sido examinada profundamente para confirmar que no habían adquirido el mal, el virus, que aquella raza tenía.

Aquella raza de aquel planeta y ahora habrá que decidir que hacer con aquellos seres inteligentes que eligieron la ignorancia y el propio canibalismo.

Aquí, en unos días nos juntaremos a debatir entre los sabios de este planeta que es lo que haremos con la raza que hemos encontrado en aquel planeta llamado "Tierra"

- Por fecha 21/01/2014 - 

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...