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Una pequeña historia de la naturaleza y su ciclo

La observaban todos los que estaban cerca de ella. Había sido una bella vida que había tenido; y en su vida había hecho gozar a todo aquel que la pudo ver, sentir y vivir.
Ella estaba en su lecho, estaba en sus últimos momentos de vida.
Ella estaba serena, en armonía y en paz. Sabía que el ciclo era algo natural y que ella era parte de aquella naturaleza y que no existía otra senda a seguir.

Los últimos segundos fueron devastadores para quienes la miraban; en cambio para ella esos últimos segundos eran tan solo un paso más, un mover su cuerpo en otra dirección, con otro estilo.

Y antes de que suceda lo que debía suceder, para los observadores, su rostro fue tapado por un velo. Este se apoyo suavemente sobre su rostro, y ya estaba apoyado sobre su bello cuerpo.
El velo tapó su cara y ella aun en aquel momento seguía en calma.

Todos se entristecieron y alguno lloro suavemente, para no mostrar su dolor.
El suceso había acontecido, ella ya estaba toda tapada por su velo. Y todos se retiraron.

En otro tiempo, en un tiempo no tan distante en este tiempo lineal que el humano maneja otros hombres y mujeres, otros observadores, observaban aquel velo con intriga; como preguntándose que habría allí debajo.
Pero antes de que cualquiera pudiera remover ese velo, este fue levantado suavemente por quien estaba dentro de él.

El asombro reinó y todos tomaron distancia y quedaron estáticos en aquella postura a la espera de lo que, o de quien, iba a salir desde allí.

Primero se ve su cara, su suave gesto; sus ojos, su boca, su cuello y luego de a poco se puede ir viendo su cuerpo.
Nadie se movió, todos se quedaron en la misma posición que hace un rato. Todos estaban observado, como buenos observadores que son los humanos a veces, mientras acontecía un milagro, para ellos.

Ella se puso de pie, se acomodo y suavemente extendió sus alas. Permitió que el ciclo termine, o que continué este ciclo dentro del ciclo mayor que la naturaleza sabe tejer, y luego miro con una sonrisa casi imperceptible al ojo humano.

Una niña, una bella niña rubia, acerco su dedo índice, entre cuidadosa y asombrada, y mientras la mariposa subía sobre aquel dedo ella pensaba:
"Este es el único animal que se asombra de los hechos naturales. Es el único animal que en alguna parte de su ciclo perdió su senda y que ve asombrado a la naturaleza, pensando y sintiendo que ellos no son parte de ella."

Entre la mariposa y la niña, se estrecharon una pata y un dedo. Ella pudo comprender todo y rió a carcajadas mientras la mariposa comenzó otra parte del ciclo maestro y remontó vuelo sobre el cielo; ese cielo el cual el hombre lo observa como inalcanzable y, sin saberlo, esta naturalmente vinculado.

- Por fecha 22/02/2014 - 

Matías Hugo Figliola

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