Ir al contenido principal

Frágil

Sus frágiles manos tomaron aquel frágil pañuelo. Lo agitaron frágilmente en aquella tarde-noche que se iba consumiendo a si misma.
Su frágil adiós era inversamente proporcional al valor de aquel sentimiento; al valor del amor.
Mientras el pañuelo se tambalea frágil en el aire, frágil caen sus pequeñas y escasas lágrimas por su frágil cara. Despidiéndose de aquel que parte, sintiendo el dolor de quien se queda.

Parada en aquel muelle, ella sola. Despidiendo a aquella persona, ella sola.
Ondeando sin energía aquel pañuelo, ella sola. Llorando la partida, ella sola. Llorando una partida aunque es ella quien parte.

Ella nunca lo supo porque para ella era al revés. Ella veía partir al barco hacia el ocaso y en verdad era ella partiendo en su muelle, hacia el alba.
Y ella lo pudo ver esto casi al final de este truco que nos juega la mente; y frágil fue su soltar del pañuelo para limpiar sus frágiles lagrimas de su frágil cara.
Y en donde, en ella, había frágil dolor, frágil pena y frágil aceptación surgió una poderosa convicción de que el viaje recién esta comenzando.

Broto en sus ojos aquel fuego que tan solo se ve cuando uno ya esta ciego de mirar escusas y miedos. Y su fragilidad fue consumida por el fuego del amor, y amorosamente se recompuso y lo frágil tan solo fue un recuerdo, una experiencia.

Y allí ella comprendió que la fragilidad solo esta para desorientarnos. Habitando el amor todo es infinito, como ella que se desplaza suavemente sobre su muelle hacia aquella bocanada de fuego, sobre aquel alba de un nuevo día.
Y su pañuelo yace en el piso, y su pie pisa aquel pañuelo demostrándole que la fragilidad no están en las cosas sin en como sentimos las cosas dentro nuestro.

- Por fecha 12/05/2014 - 

Matías Hugo Figliola

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...