Ir al contenido principal

Dentro de esta humanidad

En la frivolidad de estos días, el calor no debe calentar sino parecer que calienta. El frío no debe enfriar, más si semejarse a un témpano. La risa no debe nacer del deseo de reír, sino que debe surgir desde la conveniencia de quien hace la gracia y hacia quien está dirigida.
En la frivolidad de estos días, todo llega a ser falsos espejos mal enarbolados de falsas cosas no creídas ni sentidas.
Y lo que duele a los ojos, a los oídos y al corazón es ver que en estos días, la frivolidad dicta al corazón como latir, a la cabeza como pensar y al pseudo-alma como sentir.

Hoy en día las carencias son pintadas como fortalezas. Las debilidades como oportunidades. Las mentiras como estrategias victoriosas. La ignorancia como un arma de manipulación; y la manipulación como el hacer correcto hacia el otro.

Igual, existen los que no son así. Existen, y los conozco en persona y veo a distancia, los que al amor lo llaman amor, porque lo sienten amor.
Ayudan porque ayudar es ayudarse, porque asistir a un otro gratifica el alma de asistir a un hermano.
Dan porque saben que si mucho se tiene, poco se termina usando y lo demás desperdiciándose.
Ríen porque su alma les ríe dentro; y lloran sin taparse la cara porque sienten las lágrimas y porque no es de débil el mostrarse llorando ante un otro.
Hablan cuando desean y saben respetar los tiempos del silencio; saben escuchar sentidamente a la otra persona.

Hoy en día el ser humano está consciente de su condición y de su realidad. Está haciendo en pos de la integración del ser humano en la naturaleza, como iguales.
Hoy se comprende que todo es bello y que tan solo la carga emocional que le ponemos a las cosas determinan la intensidad de las cosas en sí.
Hoy estamos aprendiendo a accionar antes que reaccionar; a ver la diferencia entre hacer algo por respuesta sistemática y ausente en nosotros mismos y el hacer algo en el tiempo presente, estando aquí y ahora eligiendo lo que deseamos desde un lugar de luz, paz y amor.


Hoy existen estas dos partes dentro de la humanidad, como siempre las existieron. Es tan solo que hoy esta la posibilidad de elección de cada uno; y esa posibilidad esta al alcance de la mano.

- Por fecha 29/06/2014 - 

Expectativa Cero

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...