Ir al contenido principal

Su sentir

Siempre has andado junto a mi, siempre manteniendo la distancia.
He esperado el momento que te acerques, que podamos ser uno; y aún así nos mantenemos unidos, aún en la distancia.
Hemos soportado miles de pesos, miles de violentos roces y sonidos atroces.
Han pasado una cantidad innumerable de gente y nosotros, aún en nuestra distancia, seguimos unidos.

Tu allí, yo aquí. Manteniéndonos firmes por una estructura que la utilizamos como base.
Yo aquí, tu allí.
Pudiendo verte y no tocarte; pudiendo sentirte pero no por mi mismo, sino mediante lo que nos une.

Días y noches han pasado. Días y noches habrán de pasar.
Y tu seguirás allí; y yo seguiré aquí.

En mi añoranza de poder tocarte, de poder sentirte mi par.
Y aún así te reconozco como la imagen fiel de quien yo soy.
Y por ello es que hoy, ayer y mañana repetiré lo mismo.

Es un placer tu compañero, hermano riel

- Por fecha 20/09/2014 - 

 Expectativa Cero


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...