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Un momento, aquel momento, este momento

Cielo estrellado, de noche diáfana. Silencio acompañado por canto de la naturaleza.
El mundo pareciera haberse detenido y lo que dura unas breves horas, de una breve noche, de un breve día se transforma en un momento eterno. El momento toma control de todo lo que lo rodea y lo interviene.
Todo color está realzado por el suave brillo de la luna entre las hojas. Los animales hacen el ruido exacto para no desconcentrar a la paz y al amor que están danzando en cada hoja que se mueve, en cada pestañeo de un animal, en cada movimiento de un ala de un pájaro.

El momento único se repite eternamente; el momento que esta pasando deja de estar pasando y se queda. Habita el presente y con él goza y vive la experiencia de sentir.

Todo esta en plenitud y jolgorio. Todo esta en perfecto sincronismo de movimiento y placer.

El río ríe a carcajadas en su suave caer desde la cima de la cascada. Y todos ríen con él.
El viento suspira emocionado, por ver lo que puede ver y por poder verlo, también.
La luna prefirió taparse un poco, para hacer al momento más romántico, aún; igual participa como la dulce dama de la existencia.

Lobos y ardillas, osos y peces; pájaros y luciérnagas; todos conviven en este momento en aquel éxtasis en el que no está presente, ni invitado, la necesidad. Todos están fusionados por el momento presente y los alimenta con el gozo en si mismo.

Noche presente. Noche eterna. Momento existente aunque hayan pasado ya cientos de miles de milenios.
Momento presente. Momento eterno. La existencia se regocija en él.

La existencia danza con amor y gracia; multiplicándose en todos los que bailen en ella.

- Por fecha 07/11/2014 - 

Expectativa Cero


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