Ir al contenido principal

Desde donde

¿Porque nos enseñaron a tener miedo?
¿Porque nos educaron a pensar sin sentir?
¿Porque nos enseñaron a señalar al malo?
¿Porque nos entrenaron para quejarnos el mayor tiempo posible?
¿Porque nos educaron que quien hace bien algo termina siendo un tonto?
¿Porque nos entrenaron a suponer en vez de preguntar?
¿Porque nos aislaron del otro, asfixiando las posibilidades de vínculos?
¿Porque nos obligaron a recibir las responsabilidades de otros como obligaciones nuestras?

Tantos "porque" y tantas respuestas que tan solo justificarían o que nos harían perdernos en la bruma del debate.

Deberíamos dejar los porque; deberíamos dejar de buscar respuestas a preguntas ya armadas.
Deberíamos dejar de preguntar tanto, y que tan solo sea una justificación para no hacer.
Deberíamos comenzar a hacer. Deberíamos comenzar a preguntar preguntas funcionales.
Deberíamos comenzar a abrir nuevas respuestas. Deberíamos cambiar patrones por pautas; y que estas pautas las elijamos nosotros a nuestro propio ritmo.

Tan pocos "para que" y tan pocas respuestas reales.

Deberíamos; y mientras digo esto me doy cuenta que el "íamos" es justificativo para señalar fuera.
Debería comenzar a cambiar mi vida. Debería comenzar a vivir mi vida como deseo hacerlo.
Debería de hacer esto sin ninguna obligación sobre mi mismo; sino hacerlo por deseo sentido y real.

Y el "debería" tiene esa cuota divina, de deseo, amor, voluntad y pasión.

El cambio, comienza y termina en uno. Lo demás, escusas o justificaciones.

- Por fecha 31/12/2014 - 

Expectativa Cero



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...