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una historia triste

Soltó la soga con la cual jugaban, todos sus amigos.
Soltó la soga y vio como todo se desmoronaba; como todo dejaba de ser un juego para transformarse en un caos. Y el sonrió, el se divirtió.
No era que le gustaba el caos en si mismo, no era que le gustaba ver el dolor y el sufrimiento. No tenía ese gusto morboso por el padecer ajeno.
Soltó la soga porque su mano no pudo retenerla más. Soltó la soga porque su cerebro dejó de dar esa orden.
Y cuando soltó la soga, sus rodillas se doblaron; sus brazos se cayeron y sus ojos dejaron de brillar.
Y el soltó la soga, y el no quiso soltar la soga.

El tan solo soltó la soga porque la noche había llegado a su vida.
Tenía apenas nueve años, y su vida se retiraba de su cuerpo.
Tenía tan solo nueve años y ya no pertenecía a este mundo.

Una cosa tremenda. Un momento doloroso.
Una situación injusta. Un suceso desgarrador.

El niño tenía tan solo nueve años... y, aún así, murió.

- Por fecha 21/12/2014 - 

Expectativa Cero


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