Ir al contenido principal

sobre el ciclo

No existe maestro si no existe, primero, un aprendiz.
No existe un aprendiz, si primero, no existe un maestro.
Ambos dos deben sucederse en el mismo momento, y ambos dos deben ser conscientes del suceso.
Ambos dos son maestros; ambos dos son aprendices.

El aprendiz que no se concibe aprendiz, niega su aprendizaje.
El maestro que se cree maestro, ha olvidado el ciclo de la rueda.

Todo tiene su eterno girar, su eterno cambiar.
El ciclo del cosmos se refleja en nuestras células.
El ciclo de la vida se refleja en el de la -supuesta- muerte.

La impermanencia libera las posesiones.
La aceptación libera las negaciones.
La experiencia libera los resultados.
La vida libera la muerte, que es la estaticidad en todo caso -estaticidad que no existe realmente-.

Ciclos; espirales ascendentes y descendentes.
Ciclos, no existe nada permanente.
Aprendizajes conscientes. Sonrisa en cuerpo y mente.

- Por fecha 12/01/2015 - 

Expectativa Cero


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...