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Y si probamos...

Como se puede comprender que todavía no veamos con nuestros propios ojos; que dejemos a otro que vea y que diga, luego, lo que vio para que nosotros confiemos ciegamente en ellos. Y digo ciegamente porque es sin ver ni pensar; no analizamos nada ni revisamos nada de lo que nos dicen.
Como puede ser que sigamos por esta vida sin darnos cuenta de dos hechos trascendentales de esta vida; el  inicio y el fin.
No existe,  en esta experiencia, la eternidad. Y compramos esta idea, de mantenernos eternos, jóvenes, cirugizados y plastificados.

Compramos por no ver, compramos por no pensar. Compramos por no sentir.
Compramos alienarnos con tal de escapar a la muerte, a la perdida, a la culminación de un ciclo.

Darse cuenta de que uno tiene una vida sola, en esta vida, puede ser aterrador y puede paralizarnos; pero esto dura unos pocos segundos o minutos.
Luego de ese lapsus de pánico y estaticidad sucede algo mágico, comprendemos que esta vida es nuestra; que estamos vivos, aquí y ahora.

Ser consciente de que vamos a morir nos muestra, por reflejo, que estamos vivos. Y saber que estamos vivos nos permite tomar la decisión de vivir.

Despertar la intuición.
Sentir, pensar, hacer.
Vibrar y vivir.

Ser únicos entre tanta diversidad.
Ser lo mismo probando diversas apariencias y experiencias.

Probemos vivir un vida, despiertos... veamos que se siente.
El miedo gritará y dirá lo que deba para controlar...
Salten al vació, moverse es salir de la estaticidad que propone la muerte.

- Por fecha 25/03/2016 - 

Expectativa Cero


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