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Elegimos, siempre.

Estar apegado, siempre. Elegir a que apegarse es la cuestión.
Estamos en una experiencia sensible, de los sentidos. En esta experiencia siempre hay un vínculo. Y el vínculo es lo que nos representa, de una u otra forma.
Elegir que agarrar y desde que lugar tomarlo; elegir que sentir y desde que lugar sentirlo.

Sentir que poseemos algo, hace que nos embriaguemos en el poder de poseer; allí el objeto termina siendo nuestro poseedor.
Sentir que tenemos un "don" o habilidad, hace que perdamos el rumbo; allí nuestro orgullo nos confunde entre lo que deseamos ser y lo que terminamos siendo.

Apegarse es un suceso al cual no se puede esquivar en esta experiencia.
Lo trascendental es poder elegir a que apegarse; como apegarse a las cosas. Darle el valor a las cosas, por el valor que las cosas tienen en si. No inferirle el propio valor que nos pertenece.

Cuando damos nuestro valor, nosotros pasamos a no valer; para luego estar sin valor en una vida que vale justamente eso, vida.
Valorarnos como seres, divinos, en condición humana. Valorar la sonrisa, el amor, la libertad, la cooperación, el respeto, la asistencia.
Elegirnos, para luego elegir a que apegarse; y elegir desde nuestro mejor lugar.

- Por fecha 24/04/2015 - 

Expectativa Cero



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