Ir al contenido principal

Las barreras y hoy

Se corren mis barrearas y por entre ellas pasan mis emociones, rompiendo con toda pauta establecida de hombre duro, de hombre no sensible.
Brotan y salen por mis ojos, mis gestos; hasta por mis poros.
He sido duro e insensible por mucho tiempo, he sido una persona sin emociones ni dudas internas.
En eso me he armado y preparado. Y hoy, todo lo estructurado ha caído sin posibilidad alguna de que haga algo yo.
Ahora esta todo blando, desarmado, sensible por demás. Hoy me siento tan humano como nunca en mi vida y no puedo frenar este brote que explota y se esparce por todo mi.
Sucedió que hoy, ahora, he visto por primera vez los ojos de mi hijo.

Ante tal suceso, no hubo estructura que pudiese frenar el empellón que el amor impuso sobre mí.
Y mañana podrá volver todo a ser lo mismo, no lo sé. Si sé que ahora volví a sentir, realmente sentir y esa sensación me hace más consciente de mi vida

Expectativa Cero


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...