Ir al contenido principal

Y si lo viésemos así...

Mejor es mostrarse; exponerse sanamente. Que haya un vínculo con "un otro" para liberarnos de nosotros mismos.
Resguardar nuestras emociones por prevenir la repetición de un pasado es encerrar a nuestra parte más tierna y darles raciones diarias de dolor y miedo.

Hay que participar en la vida. Ser parte de lo que sucede es también vivir la experiencia del dolor, de la incertidumbre y de la tristeza.
Quien sabe comunicar lo que siente, lo que piensa y lo que desea es quien logra avanzar en su experiencia; en su vida.

Esto, convengamos que no es un juego de mesa pero tampoco está muy lejos de ello. Si lo mirásemos con cierta perspectiva, tendrían similitudes.
Uno siempre está en interacción con las probabilidades y posibilidades, tomando decisiones y riesgos -a veces medibles y otras veces no-. Sabemos como termina todo esto y también vamos viendo que deseamos hacer y que preferimos no.

No siempre se avanza y no todas las veces que se avance es prospero.
Progresar, siempre progresamos. Avanzar siempre avanzamos, depende de la dirección -puede ser para adelante o para atrás-.
Prosperar es cuando uno comprende el juego y lo practica con consciencia de lo que está haciendo. Tomando decisiones y siendo responsable por ellas. Esto hace que las posibilidades y probabilidades se profundicen en lo que uno desea.

Participar del juego, es ser parte; es interactuar, intervenir y poner mi mejor disposición, energía y voluntad a lo que sucede en mi vida.
El "dado" se echa a todo instante, ya que a todo presente estamos eligiendo casi todo -menos lo mecanizado como por ej: el respirar-.

Si jugásemos todos con todos, veríamos que todos pertenecemos a lo mismo, sin que ello sea realmente importante.
Compartir, comunicar y comulgar. Coexistir.

Abrirnos al vínculo con uno mismo para luego abrirnos al vínculo con un otro, que es tan solo otra experiencia de lo mismo.

Expectativa Cero


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...