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Adios

Todo ha terminado. Y me digo que si al menos hubiera sido todo, me iría lleno.
Por ello rectifico y tan solo digo que ha terminado; y con esa corrección vuelve la paz dentro mío.
No he sabido soltar cuando debí  hacerlo. Es que, para que seguir si ya sabes que no hay puente que una a los continentes.
No he querido decir adiós cuando todo me lo ha dicho en sutiles actos, gestos y colores.
No he elegido aceptar y perder; he trabajado para poder encontrar aquella vuelta para que todo funcione. Y claro está que nunca la encontré, porque no existía.

Mientras todo esto pasaba, tu no veías lo que yo sí. Tu no sabías lo que yo sí.
Creías que estabas confundida, que estabas dudando de tu sentir y tus deseos. Creías que había sido mi culpa y que había sido por mis actos.
Y mientras todo eso pasaba dentro tuyo, yo podía ver en tus ojos el desenlace que se acercaba silenciosamente. Podía ver tus ideas, sentir tus latidos y saborear tus deseos.

Y llegó a su fin, no todo sino tan solo la relación.
Y llegó hasta donde tenía para llegar, ni más ni menos.
De esto ha pasado un tiempo y yo he realizado mi duelo.
Hoy puedo verlo y entenderlo. Hoy, habiendo madurado gracias a la experiencia comprendo mejor de mi vida, de mi y de mis acciones.

Y esta carta volará por los aires, paseará entre pájaros para luego sumergirse en algún lago o charco, y diluir las palabras en las lágrimas que lloré y nunca mostré.

Nunca llegará a tus manos; nunca estuvo destinada a ello.

Expectativa Cero


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