Ir al contenido principal

Adios

Todo ha terminado. Y me digo que si al menos hubiera sido todo, me iría lleno.
Por ello rectifico y tan solo digo que ha terminado; y con esa corrección vuelve la paz dentro mío.
No he sabido soltar cuando debí  hacerlo. Es que, para que seguir si ya sabes que no hay puente que una a los continentes.
No he querido decir adiós cuando todo me lo ha dicho en sutiles actos, gestos y colores.
No he elegido aceptar y perder; he trabajado para poder encontrar aquella vuelta para que todo funcione. Y claro está que nunca la encontré, porque no existía.

Mientras todo esto pasaba, tu no veías lo que yo sí. Tu no sabías lo que yo sí.
Creías que estabas confundida, que estabas dudando de tu sentir y tus deseos. Creías que había sido mi culpa y que había sido por mis actos.
Y mientras todo eso pasaba dentro tuyo, yo podía ver en tus ojos el desenlace que se acercaba silenciosamente. Podía ver tus ideas, sentir tus latidos y saborear tus deseos.

Y llegó a su fin, no todo sino tan solo la relación.
Y llegó hasta donde tenía para llegar, ni más ni menos.
De esto ha pasado un tiempo y yo he realizado mi duelo.
Hoy puedo verlo y entenderlo. Hoy, habiendo madurado gracias a la experiencia comprendo mejor de mi vida, de mi y de mis acciones.

Y esta carta volará por los aires, paseará entre pájaros para luego sumergirse en algún lago o charco, y diluir las palabras en las lágrimas que lloré y nunca mostré.

Nunca llegará a tus manos; nunca estuvo destinada a ello.

Expectativa Cero


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...