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La cuestión

Quise limpiar todos mis pecados, sin limpiarme yo en el proceso.
Quise terminar todo lo que no me hacía bien mientras seguía haciéndome mal a mi mismo.
Busque llegar al momento del nuevo inicio, sin estar dispuesto al fin.
Busque llorar por todo lo perdido mientras continuaba aferrado a todo ello y cerrando mis ojos.

Como es que puedo llegar a la liberación si no mediante el perdón, el propio perdón.
Como es que puedo aceptar perder si no contemplando conscientemente lo que dejo ir.
Como es que quise ahorrarme un camino que debo de caminar, para evolucionar, para mejorar como persona.
Como es que quise ahorrarme mi propio infierno, si es desde allí donde puedo llegar a lo mejor de mí mismo.

Quien conoce bien a aquella ave, dirá que es verdad.
Mientras que los que no creen en mitos, se aferrarán de su historia irreal.
Y yo quien elijo ser, aquel que toma la decisión y el coraje de llegar a ese punto de renovación.
O soy yo quien prefiere asirme ciega y locamente de una excusa para vivir una mentira y tomarla como verdad.

La cuestión radica allí, en el elegir.
Uno es el responsable, quiera o no verlo así.
La cuestión es sencilla, siempre lo fue.
Resistir es negar y el dolor bien contenido será amor.

Expectativa Cero



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