Ir al contenido principal

Amor -Parte I-

Aquí, en este momento, luego de la libertad es que congeniamos con el amor. Nos conectamos con ese sentimiento del cual no sabemos mucho pero buscamos poder habitar, sentir, tener.

Se puede llegar a un "falso" amor, que es de necesidad y posesión, de control y opresión. Pero de ello no se va a estar hablando hoy. Aquella falsa situación, aquella "luz bella" nos enceguece y distancia más de este proceso que se ha comenzado a transitar desde el reconocimiento del vacío.

Al amor nunca se va a llegar, es un estado aspiracional. Es un deseo, es una virtud. Nosotros tan solo podemos hacer, vivir, decir y sentir utilizando como guía al amor.

Y que mejor forma de llegar al amor que mediante la libertad, que nos da alas para salir de la dualidad; a despegarnos de nuestras necesidades, carencias y cegueras. Si, al amor lo podemos ver mediante las alas de la libertad, a la aceptación y el soltar de la culta mediante el perdón.

Es una virtud a la cual utilizamos como guía, como referencia para nuestro modo de vivir.
El amor nos da referencias, nos indica el camino por la certidumbre del correcto hacer.
El amor nos inspira... Al amor lo inspiramos y allí es lo más cerca que estamos de tener amor.

El amor etimológicamente proviene de "sin muerte", es decir que estando en contacto con esa vibración, ese estadio de frecuencia, nosotros estamos sintiendo la vida, estamos viviendo la vida.
Y cuando digo vivir la vida, es soltar los miedos, las dudas, las inseguridades y aceptando el ciclo orgánico del que somos parte.

El amor me guía como las tres marías en la noche; como el sol en el día. Como el río que va al océano.
El amor no es moldeable, ni condicionable. El amor es libertad, perdón y dolor.
Es dolor porque el dolor es la parte que estamos negando, en algún grado, de nosotros mismos y nuestra experiencia.

Es difícil explicar el amor, como explicar el vacío. El amor es todo, el amor es la totalidad en constante expresión.
El amor es la inocencia de todo suceso que acontece.
El amor es el júbilo que preside a todo hacer.
El amor es la llama que ilumina toda vida.
El amor es todo esto y mucho más; es una virtud.

Es la virtud que siempre tendremos como guía cuando estemos en bienestar -bien estar- con nosotros mismos.
Es a lo que los humanos aspiramos y no llegamos; porque llegar al amor es darle forma, y allí pasa a ser una clase de amor. Como el amor de padre-hijo, madre-hija, hermanos, hermanas, parejas, amistades, etc.

El amor es el polvo divino que a todo lo rocía para darle ese "toque" divino, ese aroma a místico.

Y somos nosotros, no él, quienes somos privilegiados; y es él, y no nosotros, quien es privado de compartir la magnitud de toda experiencia ya que nosotros nos aislamos y ponderamos otras cosas, posesiones, falsos valores -necesidades y carencias-.

Comenzando por saber que me sucede y siguiendo por saber el "nombre" de lo que me sucede.
Trabajando con perdón para que aquello vaya desprendiéndose de mi, aquella sanguijuela y apegarme a mejores experiencias internas. Así se llega a ver la libertad de poder elegir, el poder de decidir por uno mismo y elevarnos para ver una virtud en su exponencial, el amor, y por ella nutrirnos y aprender sana y maduramente.

Expectativa Cero 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...