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Amor -Parte II-

Tal como el Dolor, el Amor también debe ser dividido en dos escritos.
Tal como el Dolor, el Amor es algo para desarrollar.
Por ello, está segunda parte; que tan solo es otra perspectiva del amor y de lo que se pueda decir de él.

El amor es la fuerza motora de todo ser vivo. Por el amor a un hijo, a una pareja, a un padre, a un amigo, también está el amor a uno mismo y el amor a la vida.
Este motor es el que impulsa al deseo de vivir, hacer y ser mejor persona.

Y quien dirá que el odio es también un motor, y yo podría decir que el odio es el amor por negación.
Pero esto será en otro escrito, en otro momento.

Sin amor, no existe vida. Puede haber un ente vivo y andando, haciendo y supuestamente vivo pero se le nota en sus ojos la falta de aquella chispa.
El amor es la chispa de la vida, ese fuego sagrado, divino. Es ese fuego que no podemos apagar porque viene de más allá de nuestras manos y nuestros aliento.
Esta chispa es la que enciende al cuerpo y en él se ve la gracia de la vida circulando en cada gesto y acto.

Quien ama, no puede ser una mala persona. Quien ama, puede estar cansado, triste y sin ganas, aún así sigue siendo una buena persona.
El amor viene desde otro plano, podríamos decir. Llega hasta nosotros sutilmente y entra por nuestros ojos, oídos, boca y nariz; entra por cada poro de nuestro cuerpo.

El amor se vincula con organismos, es parte de un organismo superior; divino. Mientras seamos seres orgánicos, es decir no-mecánicos emocional ni mentalmente, el amor se vincula con nosotros naturalmente.
Cuando tomamos un mecanismo mental, emocional y conductual; rechazamos al amor porque no concuerda con el engranaje del hacer-sentir-pensar estandarizado.

Es decir que el amor no es estándar; el amor es algo divino, fuera de serie.
Los autos son en serie, los anteojos, vestidos, trabajos, pleitos y el rechazo son mecanicismos de esta sociedad.
¿Y porqué hemos aceptado rotular al ser humano como un individuo mecánico y le hemos quitado la posibilidad de ser un ser humano?.

El amor es aspiracional, he dicho y ratifico.
Uno cree que va hacia él y en verdad es él quien nos atrae.
La chispa divina.
Por el amor, por el acto del amor, vivimos. Nos damos la posibilidad de vivir.
Por el acto de "hacer el amor" se manifiesta una nueva vida; y creemos que hacemos el amor... y el amor nos hace.

El amor es la totalidad, y tampoco podemos concebirlo sin verlo en todo. Existe en lo pequeño, en lo muy pequeño, en lo ínfimo.
Y lo buscamos en la luna, para atraer una persona. Y lo buscamos en una flor, para regalarla.
Y no vemos que el amor es la luna; pero es la luna sin ser privada de si misma.
Y no vemos que el amor es la flor; pero es la flor sin ser arrancada de su planta.

El amor es todo, son los ojos que leen este escrito y los dedos que lo escriben.
El amor es la hormiga más pequeña y la estrella más gigante.
El amor no es algo tangible, sino algo vibracional; y por vibracional quiero decir que es un estado que uno elije sentir (vibrar) dentro de uno mismo sin las condiciones que el afuera quiera imponer.

El amor es todo lo que somos, hemos sido creado por él; con la participación de una mamá y un papá (de un óvulo y un esperma).

Creemos que somos algo más que ello y que ello llega a nuestra vida; y es mi deber decirme y decir que no es así.
Al amor lo aceptamos en nuestra vida, y lo aceptamos dejando de negarlo y permitiéndonos sentirlo.
¿Y cómo podemos ser algo más allá de la totalidad, si realmente somos una parte de ella?.

Somos amor mientras estamos vivos; y por vivos digo despiertos.
Y por despierto me refiero a conscientes, y por consciente digo presente.
Y presente es el estado del amor.
Presente, consciente, en armonía y congruencia con el todo.

Presente es estar aquí y ahora, sabiendo lo que nos pasa. Inspirando aquella chispa divina para encender, dentro nuestro, lo mejor de nosotros mismos.
Y encender lo mejor de nosotros mismos para ver lo "peor" de nosotros mismos.

Ver aquel vacío y darle entidad. Permitirle al dolor tener nombre para poder amarlo y sanarme.
Y el amor es quien guía todo este acto, y lo hace desde el anonimato, porque al amor tan solo le gusta amar, no pide nada a cambio.

Amor, sin muerte. La vida es eterna en ese estado; aun cuando el ciclo biológico termine.
Amor, es el fuego divino que enciende lo divino dentro nuestro.
Amor, estado aspiracional que nos atrae a él cuando nos ponemos en estado de recibirlo.

Al amor no se lo siente.
El amor es el que nos hace sentir y sentirnos.
Está a la espera de nosotros, para habitarnos.

Expectativa Cero


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