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El descanso

Hoy termina mi día anticipadamente. Pero el cierre es con el sol en mi cara, en mi cuerpo; abrazado por aquella energía que siempre me ha bien dispuesto.
Estoy cansado, estoy agotado. Mi vida no ha sido sencilla.
Comer lo que podía, dormir en donde podía. Sentir frío en mi cuerpo sin poder hacer mucho al respecto más que hacerme lo más pequeño y compacto para retener mi propio calor. Tener que desarrollar un nuevo sentido, el de cuidado y alerta, para no ser atacado en ningún momento por nadie; esto lo aprendí de la peor manera.

No ha sido una vida sencilla, eso lo reconozco; pero debo ser honesto y decir que pude vivir mi vida; pude andar libre, sentir el viento en mi cara y el pasto en mis patas. Pude mirar los paisajes más bello y saborear por todos mis sentidos esta dulce experiencia que es estar vivo.

Hoy decido ir a descansar antes de tiempo, antes de que llegue la noche sobre mi rostro y mi cuerpo. Elijo que el sol sea mi garante, cuidador y acompañante.

Me echo en la arena y siento su calor -que también es del sol- y me relajo todavía más.
Cierro mis ojos para ser abrazado y respiro suavemente.
Calmo mi ritmo y destenso mi cuerpo.

Bajo el sol del mediodía, un día de otoño decido descansar.
Mi último descanso en esta vida.
Vida bien vivida y gratificado con ella.

Hasta luego o hasta siempre, ya no me cambia.
No hay mejor estilo que éste, para descansar de esta vida.

Expectativa Cero


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