Ir al contenido principal

Como un niño

Creció el niño que fui, y se convirtió en mi.
Nació limpio y puro, y llegué a ser pura dureza y dolor.
Creció el niño que fui, sonriente entre juegos.
Y los juegos fueron dejando de serlo en cuanto tuve que ser adulto.
Creció el niño que fui, libre entre risas, besos y abrazos.
Y la culpa, el rencor y el dolor fueron entristeciendo mi cara y corazón.

Creció el niño que fui, y él ahora llora dentro mío.

Lloro con él, y lo abrazo. Recompongo mi relación.
Escucho lo que dice y presto atención; más sabe el niño de vida que de obligación.
Elijo jugar con él, jugar conmigo; y en ese tiempo voy conectándome con mi mejor parte.
De esos tiempos tuve la habilidad de crear fantasías y hacerlas realidades, por el tiempo que quería y luego las veía irse, precedidas por nuevas fantasías y realidades.

El juego de un niño es el suspiro de un ángel.

Dejo caer la culpa, que me hicieron tener y cargar.
Dejo libre al rencor, al volver a sentir repetidamente en mi corazón ira y dolor sin hacer nada al respecto.
Abro mi boca para que la risa se explaye y con ella mi cuerpo vibre en alegría y emoción.
Ablando mi cuerpo, acepto lo que soy; y en ese aceptar está la decisión de cambiar lo que no elijo ser. 

Elijo crear una fantasía y hacerla realidad.

Como un niño corro cuando tengo pasión.
Como un niño abrazo cuando amo desde el corazón.
Como un niño río cuando soy feliz.

¿Quién nos ha enseñado a no ser aquello que es sano?... ¿Quién nos ha enseñado a distanciarnos de él?.
No importa.

¿Quién, sino yo, es capaz de elegir como sentirme?... ¿Quién, sino yo, elije como vivir mi vida?.
Aquí todo comienza y termina en amor.

Expectativa Cero


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...