Ir al contenido principal

La historia presente

Todas las historias comienzan relatando un acontecimiento que sucedió, que fue y que ya está lejos del alcance de mi experiencia presente.
Pues hoy contaré una historia, pequeña, sobre otro tiempo y otro lugar, mental y físico.
Esta historia tiene que ver con mi presente, tan solo mi presente. Y se podrán preguntar que es muy difícil contar una historia sobre un momento que está transcurriendo, entre el futuro y el pasado, entre el devenir y lo acontecido.
En parte el concepto puede ser visto así, pero hoy lo llevaré a un nuevo modo de ver y de vivir, de estar y existir.
Esta historia, que paso a contar de mi presente es algo tan grandiosa como inverosímil desde un tiempo lineal; así que invito a salir de esa linea y ver desde esta nueva perspectiva.

Me encuentro en la panza de mi madre, allí la comodidad es algo que no podría mejorar; alimento, contención, calor y vida. Crezco y veo mis manos y piernas, siendo mi cuerpo.
Llega el momento de comenzar una nueva etapa en esta experiencia, como lo es encarnaren este cuerpo.
Mientras me limpian con toallas, veo a mi mamá mirándome y extendiendo mis brazos. Veo a mi papá junto a ella; ambos lloran de alegría y amor, se lo puede ver en sus ojos.
Estoy viviendo mis primeros años de vida y son experiencia inagotable, en tan poco tiempo tanto me cambia tanto; mi sorpresa no es tan real, yo ya sé todo y solo una parte de mi es la que ignora.
Llega la pubertad, hormonas brotando y químicos danzando por mi cuerpo. Mis gustos cambian y mi sexualidad se despierta, es todo sorpresivo y entre ello entretenido también.
Soy adulto, según la ley, al menos. Yo quiero seguir siendo niño además de adulto, y mantener algunas cosas de púber. Quiero aceptar un nuevo rol y adjuntarlo a los otros que ya habitan en mi, para continuar confeccionando quien soy, este rol de ego.
Las responsabilidades que tengo, aunque me digan miles, es vivir; vivir de la mejor manera y haciendo en congruencia con mi deseo y valores.
El casamiento está siendo un acto bello, roles y actores y alguna que otra marioneta. Ella dice que "SI", yo digo que "SI" y lo demás es ruido que transita de fondo, como cuando estamos, ella y yo, parados junto a una cascada.
Nace Lucas, este día se siente igual a mi nacimiento; hasta me siento en ambos lugares.Ahora entiendo porque mi papá y mamá se emocionan al verme. Con Gisell sucede lo mismo; y la luz es triple, por ella, por él y por la mujer que me acompaña.
...
Hoy es nuestra primer vacación en pareja, nuevamente. Acomodarnos a los cambios nos gusta y entretiene. El destino, es vivir el presente.
...
Ella me agarra la mano, y yo le respondo con la firmeza sobre la suya. Siempre somos de jugar en esos idiomas que tan solo entienden los que se comunican con actos, mediante el amor.
Estamos por partir de esta experiencia, se que está siendo entretenida. Lo es desde que estoy naciendo, transitando todos mis cambios hasta mi morir que acontece.
...
Todo termina y yo continúo.

Ver a la historia, esos hechos pasados y futuros, como presente y quitar los tiempos nos mantiene unidos con nosotros mismos. El tiempo ha sido colocado, por el humano, como un velo de separación entre lo que era, soy y seré.
Yo no dejé de ser aquel niño ni tampoco seré aquel anciano. Yo soy ambas partes dentro mío, y también soy la transmutación que sucede dentro de ese individuo, dentro del cual nunca termina ese cambiar.

La vida no es una sola, ni es lineal; así lo concibo. Es un ciclo espiralado en donde nunca se comienza ni termina.
Tener mi vida dentro mio es mi presente. Y mi vida son todas mis experiencias y proyectos, mis dolores y mis anhelos. Tener mi vida en mi es estar unido con todos los que soy dentro de diversos momentos en mi vida.

Esta historia muestra que, aunque suene raro gramaticalmente, es posible vivir todo como un acto presente.
Tener el "pasado" presente, en armonía con él. Tener el "futuro" presente, abriendo mis manos a recibir lo que está aconteciendo.

El segundo sucede y se desvanece; pero resurge de si mismo para ser eternamente inmortal.
El presente es idéntico; y lo mismo sucede con la vida.
Somos dioses creadores, con la posibilidad de darnos y dar lo mejor de nosotros mismos.
La posibilidad existe, el poder está. La decisión es la elección de cada uno llevada a cabo.

Unirnos en nuestras divisiones; aceptar la unidad que somos. Ser presente, asimilando futuro y pasado.
¿Cuándo? , ahora... ahora... ahora... ahora.
¿Dónde? , aquí

Expectativa Cero



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Y así es

Claro que todo lo que me pasa va a dejar de pasar; claro está que todo lo que me sucedió, no me sucede. Clarísimo es que mi futuro no está decretado ni sentenciado. Entonces cual es mi situación que me focalizo en que todo lo malo no cesa de pasarme a mi, en que lo que me sucedió se sigue sucediendo y que es como es mi vida y que mi futuro ya está dictaminado y que será igual de malo que mi pasado o peor. Que parte mía es la que ataca a si misma. Porque hago autodestrucción, autoflagelación, autocastigo. Que sucede en mi mente que le gusta destruirme, verme tirado en el piso y sufriendo. Que parte mía es la que busca que no viva mi vida, que utilice cualquier medio de escape para ausentarme y para vivir una irrealidad en la cual piense que soy feliz. Si tanto puedo ver que eso no me hace bien, como es que no puedo dejarlo?, tan fuerte es mi dependencia al dolor, a la desvalorización, al mal trato y a la aceptación que puedo dejarme abandonado a mi mismo?. Si se, de forma sent...
Pasillos de hostales . Por fecha 14/02/2013 -  Matías Hugo Figliola

Entre un paciente y un terapeuta II

Dar y recibir, así debe ser el movimiento de la rueda. No concebía que hubiera aquellos que recibieran y no dieran. Cada vez que se cruzaba con gente así se sentía usado, mejor dicho abusado por ellos. Le robaban al tomar sin dar, ultrajaban un acto amoroso con desprecio y desdén. Siempre había vivido en el acto de dar al momento de recibir porque aquello es lo que lo gratificaba y conectaba con sus valores. Sentirse pleno en el acto de dar como en el de recibir, comprender que había una armonía entre ambas personas. Que existía el ciclo natural y cósmico... Esto le explicaba, de forma clara e intensa al terapeuta. Se lo explicaba con tono sereno, mayormente, aunque a veces tenía explosiones de indignación, ingratitud e impotencia de ver como la gente abusaba, absorbía y parasitaba. Esto último podía hacer que todo se borre de su mente, de su juicio, y que solo viese el infierno danzando libremente por este lugar que casi siempre comprendía como la posibilidad del paraíso, y lo veía co...